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EL SENTIDO DE LA CIUDAD (Elena Espinosa Fernández)

Actividad 2

 

‘Arquitectura es cuestión de armonías, una pura creación del espíritu. Empleando piedra, madera, hormigón, se construyen casas, palacios; eso es construcción: el ingeniero trabajando; pero en un instante, tocas mi corazón, me haces bien, me siento feliz y digo: esto es hermoso, esto es arquitectura, el arte entra en mí.’

                                                                                                                          Le Corbusier1

Nos encontramos actualmente en una época de cambio. Un punto de inflexión en el tiempo. Como consecuencia, nos hemos convertido en una sociedad sin ideales esclarecidos y que deambula buscando un rumbo, una meta, una pasión a la que asirnos y en la que invertir tiempo además de ilusión.

En esta ardua tarea que es la de generar servicios a la sociedad, el arquitecto tiene una función primaria en el desarrollo de las ciudades: la de dar SENTIDO. Pero no un sentido racional, de manera que de forma ortodoxa quede explicada la complejidad de la ciudad actual, sino un sentido arquitectónico, que conduzca a las personas a la búsqueda de la BELLEZA.

El arquitecto tiene el deber, tal y como describe Le Corbusier en el párrafo introductorio, de “tocar el corazón de las personas”, creando espacios ensoñados que sean capaces de despertar los sentidos de quienes los habitan. “La imitación de la naturaleza como método”, como diría Gaudí2. Para ello, se tiene que crear un diálogo entre la obra y el espacio que lo rodea pues, es ese vínculo el que florece en las personas cuando por primera vez pisan un lugar y saben desde ese mismo momento que es ahí donde quieren estar.

De igual modo, el arquitecto aboga por la FUNCIONALIDAD de la obra que extrae directamente de las actividades que se realizarán en el espacio, pues un conjunto de actividades conllevan a una función; y será esa función las que nos dé las claves para su forma, utilizando como medio más efectivo la caja de herramientas de la Arquitectura, que no es otra sino la de siglos y siglos de continua experimentación. Una población hace Arquitectura desde el mismo instante en el que crea un espacio en sombra y lo denomina hogar.

El arquitecto, igualmente, debe procurar la SOCIABILIDAD. Una ciudad social es la clave para el buen funcionamiento de la misma. La creación de espacios y lugares públicos es tan necesaria como entenderla rápidamente, viendo cómo se unen sus núcleos principales y cómo a partir de estos el visitante es capaz de llegar a cualquier otro punto de la ciudad. Una buena red de transporte urbano, estudiada y pensada para el ciudadano es primordial para que el movimiento de personas sea más fluido y ligero. De la misma forma, los espacios urbanos tienen que estar conectados con los espacios rurales, de manera que la idea de diálogo se extienda por todo el territorio.

Concluyendo la búsqueda del sentido de las ciudades, el arquitecto tiene que buscar la ORIGINALIDAD. Sin confundirnos con extravagancias contemporáneas fuera de lugar, la originalidad que busca el arquitecto es la del origen de la ciudad, cuyas preexistencias narran por sí solas su propia historia, cuentan la trama urbana y recrean con su forma la utilidad que una vez tuvieron los puntos neurálgicos. Nuevamente, Gaudí nos vuelve a ilustrar afirmando que “la originalidad consiste en el retorno al origen”, y continúa: “así pues, original es aquello que vuelve a la simplicidad de las primeras soluciones”.3

Nuestras experiencias nos ayudarán a comprender el origen del lugar y la belleza que lo rodea, la conexión que tiene con el exterior y hasta qué medida hay que adaptarlo para su correcto funcionamiento. La Arquitectura es una de las bellas artes, y como tal, tiene que ser cuidada y amada por todos, de manera que  perdure en el tiempo su belleza, no cayendo en la monotonía de la producción en serie y abogando por la pluralidad que nos ofrecen los elementos constructivos y las diversas tipologías.

En definitiva, los arquitectos de hoy tenemos que recuperar la confianza de la sociedad. Tenemos que ser capaces de contemplar más allá de un plano inerte y mirar las cosas desde otras perspectivas, con los ojos de quien ve por primera vez la luz después de una larga ceguera.

Elena Espinosa Fernández
[Estudiante de Dibujo 4 (2014/15)_ETSA Sevilla]

 

Referencias web:
1.     http://www.cosasdearquitectos.com/2010/12/arquitectura-es-cuestion-de-armonias/
2-3.  http://www.muyhistoria.es/contemporanea/articulo/siete-frases-geniales-de-gaudi-121372159044

Créditos de imagen:
Autoría propia, El sentido de la ciudad, Octubre 2014, Sevilla

Marta Donadei

Personal Investigador en Formación (Plan Propio) dentro del DEGA. Alumna del Programa de Doctorado en Arquitectura de la Universidad de Sevilla.

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