DE PALIMPSESTOS Y RESIGNIFICACIÓN DE LA LIBERTAD – sobre cárceles futuras, resonancia y desarrollo (Antonio Bonilla)

 

 

DE PALIMPSESTOS (1) Y RESIGNIFICACIÓN (2) DE LA LIBERTAD (3)

– sobre cárceles futuras, resonancia (4) y desarrollo (5)

 

Qué mejor destino que imaginar la destilación de la libertad sesgada,
obteniendo de ella el desarrollo cultural que inyecte valores al progreso.

Si hay algo que siempre me sorprendió de una ciudad cuyos recuerdos no rebasan los 200 años, como es el caso de Montevideo, es la valiosísima obra arquitectónica y cultural de épocas pasada que posee y, en algunos casos, conserva. En los alzados de las calles se agolpan edificios con reminiscencias del art noveau francés, del modernismo de principios de siglo o incluso de caserones neogóticos o neoclasicistas, todos ellos combinados de forma ecléctica a medida que caminas, emulsionando en colores y texturas. Cuando paseaba de camino a casa siempre me planteaba cuánto potencial podría tener la ciudad si alguien hubiese pensado en un fuerte plan de renovación y rehabilitación de estos edificios, de otros abandonados y en ruinas o de otros muchos en desuso. En este ensayo hablaré sobre una delas experiencias más impactantes y sobrecogedoras que tuve durante el año que viví en la ciudad de Montevideo.

[1] Ubicación de la Cárcel de Miguelete

[1] Ubicación de la Cárcel de Miguelete.

 
Muchos me habían hablado ya de la existencia de una antigua cárcel al norte del casco histórico de la ciudad, perdida entre esa malla homogénea propia de las ciudades ex novas del sur de América. Aunque mi círculo más cercano no sabía mucho sobre ella, me aventuré a visitarla, intentando no leer mucho sobre qué ocurría ahí con el propósito de poder descubrirlo y descifrarlo por mí mismo, de tal manera que las sensaciones que absorbiera fueran puras y primitivas. Cruzando la Avenida 12 de Julio y atravesando el barrio judío llegué hasta lo queparecía no ser una de las partes más seguras de la ciudad. Tras callejear me encontré con un edificio totalmente opaco que apenas me dejaba sospechar ser aquella antigua prisión [1]. Nada más atravesar la puerta de entrada comprendí que se trataba de un curioso palimpsesto urbano que, estoy seguro, dará inicio a una nueva era cultural en la ciudad y en el país. Parece que con el cambio de gobierno que Uruguay vivió hace algunos años y el acercamiento a políticas sociales en las que la cultura pública y gratuita es una de las bases en las que asentar la República, estos planes de conservación de edificios de los que hablaba al comenzar el ensayo, son una fórmula eficaz y hábil de crear cápsulas urbanas de fácil e inmediato acceso para el pueblo. Un escenario donde también cualquier artista tenga oportunidad de expresarse y exponer sus obras. Donde se promueva el desarrollo de sensibilidades y pensamiento crítico que, sin duda y lejos de ser chauvinista, creo que valoran mucho más de lo que lo hacemos los mismos europeos de a pie [2] [3]. Qué mejor destino que imaginar que en el futuro, todas las cárceles viejas y todas las cárceles futuras a construir tengan como última estación convertirse en centros culturales, distanciándose de lo que ahora son.

[2] Exposición en Planta Baja “Veinte por Una”. Promovida por el Instituto Italiano de la Cultura. Mayo 2013

[2] Exposición en Planta Baja “Veinte por Una”. Promovida por el Instituto Italiano de la
Cultura. Mayo 2013

[3] Pepe Mujica, presidente de la República del Uruguay. Mitin del partido “Frente Amplio”.

[3] Pepe Mujica, presidente de la República del Uruguay. Mitin del partido “Frente Amplio”.

 
La antigua Cárcel de Miguelete se encuentra ubicada en la ciudad de Montevideo, en el límite entre los barrios Cordón y Aguada. El primer barrio es conocido por ser una importante zona cultural, en la que destacan la sede de la Universidad de la República, la Escuela de Música Universitaria, la Biblioteca Nacional o el teatro El Galpón. En el segundo, a pesar de encontrarse el Palacio Legislativo, es un barrio de nivel social bastante bajo, donde la cultura brilla por la ausencia de focos que la potencien. Esta prisión se remonta a 1888 y fue la primera cárcel en América Latina en utilizar el modelo arquitectónico del panóptico (6), ese diseño ideado por el filósofo Jeremy Benthman a finales del siglo XVIII que permite al vigilante observar a los prisioneros sin que estos puedan saber si están siendo vistos, el mismo concepto del que tanto nos habló Foucault en textos y estudios como Vigilar y Castigar (1975). No podemos perder la perspectiva y olvidar que el tema de la seguridad es uno de los más preocupantes para la ciudadanía uruguaya –aunque menos que en el resto de América Latina y que reconvertir este edificio en un espacio de arte tiene un significado muy diferente al que pudiéramos tener en nuestro continente.

 

[4] Planta Baja, rehabilitación. Tercer nivel intacto.

[4] Planta Baja, rehabilitación. Tercer nivel intacto.

La estructura original incorpora una torre de vigilancia en el centro de un edificio anular, organizado en cuatro celdarios radiales que permiten ese control omnipresente. Estos fueron testigos de la claustrofobia, desesperación, malnutrición y gritos de impotencia que se respiraron hasta 1986, cuando fue clausurada. Posteriormente, se mantuvo como centro de reclusión de menores hasta 1990. Esta prisión, como ya se intuye, fue rehabilitada y reutilizada por el gobierno de la República en un Espacio de Arte contemporáneo en el año 2008 como proceso de recuperación edílico y cultural de la ciudad. Para este proyecto se rehabilitaron 1.200 m² de los 10.000 totales. Esto afectó a una de las cuatro alas, de la cual se reutilizaron las celdas de la Planta Baja y Sótano como espacios de arte, mientras que se dejó intacto un tercer nivel que nos retrotrae al pasado cuando alzamos la vista al cielo de la penitenciaría [4]. Se trata en definitiva de una serie de espacios mínimamente intervenidos.
Tratados en zonas puntuales para devolverles su habitabilidad pero conservar en ellos la sensación que guardan desde antaño, la sensación de agobio y esclavitud, de incertidumbre y soledad. Quizás sensaciones que ya te condicionan de algún modo la obra que vas a ver pero que la potencian abismalmente [5]. Cuando entras en un nuevo zulo y descubres que era realmente el minúsculo comedor donde comían, cada vez que te introduces en una nueva celda de apenas unos ocho metros cuadrados con su pequeña ventana enrejada de fondo, te invade una sensación sobrecogedora que logra cautivarte sea cual sea el artista que se encuentre tras esa gruesa puerta de acero que, hace no tanto tiempo, ponía límite a la libertad de un preso.

[5] Exposición “Delitos de arte”, de Pérez Sa (2010)

[5] Exposición “Delitos de arte”, de Pérez Sa (2010)

“[…] cuando la mente se
informa más allá de la posibilidad de errar en cuanto a la verdadera naturaleza de
las cosas no es fraude, sino todo lo contrario, una legítima llamada a la imaginación […]”

John Ruskin, Las siete lámparas de la Arquitectura

En definitiva, es modélico y elogiable que un gobierno como el de este pequeño país apueste cada vez más por dejar atrás el erróneo enfoque que significa creer que el desarrollo cultural es algo subordinado al bienestar material y a la prosperidad medida en términos de producción material. Es este desarrollo cultural el encargado de inyectar valores al progreso de la educación y el conocimiento, y es el espacio de la sociedad donde sus integrantes confluyen,crecen y se cultivan juntos, aprendiendo los valores que deseen obtener. Este es el enfoque que crece en el Uruguay de nuestros días, impulsando la democratización y la descentralización de la cultura utilizando como instrumento de expansión y propagación el urbanismo, más concretamente su vertiente de rehabilitación patrimonial.

Antonio Bonilla
[Estudiante LAE (2013/14)_ETSA Sevilla]

 

Notas:
(1) Palimpsesto: 1. Manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior borrada artificialmente. 2. Tablilla antigua
en la que se podía borrar lo escrito para volver a escribir.
(2) Resignificación: 1. Volver a dar significado. 2. Reinterpretar una situación social tradicional que se conoce en forma
general por la totalidad de las personas y que sin embargo se le vuelve a dar un valor interpretativo.
(3) Libertad: 1.Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. 2. Estado o condición de quien no es esclavo o preso. 3. Facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres. 4. Prerrogativa, privilegio,licencia.  5.Contravención desenfrenada de las leyes y buenas costumbres.
(4) Resonancia: 1. Prolongación del sonido, que se va disminuyendo por grados. 2. Sonido producido por repercusión de otro. 6. Quím. Estado de ciertas moléculas cuya estructura y propiedades resultan de la contribución de varias fórmulas de valencia.
(5) Desarrollo: Evolución progresiva hacia mejores niveles de vida.
(6) Panóptico: Dicho de un edificio: Construido de modo que toda su parte interior se pueda ver desde un solo punto.

Referencias:

John Ruskin, «Las sietes lámparas de la arquitectura», Capítulo II. Edición castellana de Manuel Crspo y Purificación Mayoral, ediciones Coyoacán, México, 1994.

Presidencia de la República Oriental de Uruguay (Coordinador: Enrique Cabrera). AGENDA METROPOLITANA: http://archivo.presidencia.gub.uy/ (Fecha de consulta: Marzo de 2014)

MONTEVIDEO COMM: http://www.montevideo.com.uy/  (Fecha de consulta: Marzo de 2014)

 

Marta Donadei

Personal Investigador en Formación (Plan Propio) dentro del DEGA. Alumna del Programa de Doctorado en Arquitectura de la Universidad de Sevilla.