Home | INVESTIGACIÓN Y PUBLICACIONES | Consolidación de Barrios. Jnane Aztout, Larache, 2005-2013

Consolidación de Barrios. Jnane Aztout, Larache, 2005-2013

(Reproducimos aquí, con permiso del editor, el capítulo de libro. DE MANUEL JEREZ, Esteban: Consolidación de barrios: Caso de Jnane Aztout (Larache), Marruecos. Pag. 29-69. En: Experiencias significativas de gestión habitacional en Latinoamérica y España: seminario Internacional. Resistencia. Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad Nacional del Nordeste. 2016. ISBN 978-987-45967-4-1 ).

Introducción al caso: circunstancias

 

Nuestra participación en el proyecto de transformación del asentamiento chabolista de Jnane Aztout en un barrio urbanizado y con viviendas construidas con materiales sólidos, con servicios y condiciones de habitabilidad básica, se enmarca en el Plan Villes Sans Bidonvilles de Marruecos (2005-2010), cuyo objetivo era la completa erradicación de todos los asentamientos chabolistas del reino[i]. Nuestro acercamiento al problema del chabolismo en esta ciudad se realiza a través de la petición expresa que nos realiza el arquitecto Francisco Torres, coordinador del programa de cooperación de la Consejería de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía con la Comune de Larache.

Trabajar en un contexto como el marroquí, en un asentamiento chabolista, fue un reto que nos llevó un tiempo asumir. El vínculo de entrada era la contraparte marroquí de Francisco Torres, la pareja de arquitectos formada por Youssef y Catherine M’rabet. Y la oportunidad surgió tras participar en un seminario sobre rehabilitación de ciudades históricas organizado por el programa de cooperación en Larache en primavera de 2004. Al seminario habían acudido estudiantes de las escuelas de arquitectura de Rabat, Granada y Sevilla cuyos proyectos de intervención en la medina habían sido seleccionados. Larache me pareció un contexto adecuado para trabajar con mis estudiantes. Así que la entrada en el contexto la hicimos como un proyecto de innovación educativa al que llamamos “Arquitectura, cooperación y desarrollo: Sevilla-Larache” en el marco del cual en febrero de 2005 pasamos una intensa semana de trabajo en la ciudad. Simultaneamos la realización de un trabajo de campo tanto en la mediana como el mayor asentamiento chabolista de la ciudad, el barrio de Guadalupe, con el desarrollo de un seminario de inmersión histórica,  cultural y social en Larache. Esto nos permitió empezar a tejer redes con asociaciones locales que trabajaban en estos asentamientos, conocer el marco del Plan Villes Sans Bidonvilles e identificar Jnane Aztout como barrio adecuado para una experiencia piloto a sugerencia de Youssef M’rabet. Se trataba del asentamiento más consolidado, anexo a la medina, de dimensiones relativamente pequeñas y además, dentro de la programación, había margen para trabajar con los habitantes.

Nuestro equipo[ii] entró en contacto con los vecinos y construyó el vínculo de confianza sin el cual este proyecto no hubiera sido posible. La widadiyat de Jnane Aztout, con un líder excepcional al frente, el joven maestro Redouan Akjeje, estaba movilizada para defender su derecho a permanecer en el lugar ante la amenaza real de expulsión a que se veían sometidos, por los emergentes procesos especulativos inmobiliarios impulsados por el alcalde en su entorno inmediato. Juntos, con apoyo de M’barek, diseñamos la estrategia para hacer una experiencia de transformación participativa del asentamiento lo que pasaba por ganarnos la confianza y el apoyo de las autoridades responsables del Plan Villes Sans Bidonvilles, personalizadas en la figura del delegado del hábitat, Mohamed Jallal y el responsable de acompañamiento social del PVSB M. Qandil. El reto, lograr que el alcalde apoyase el proyecto que consolidaría a la población en el barrio. Nuestro rol en el proyecto ha sido pues complejo, pues a las tareas de acompañamiento técnico se sumaron las de diseño estratégico, de índole político, y las de gestión del proyecto, con búsqueda de fondos de cooperación[iii]. Y todo ello planteado como un proyecto de cooperación universitaria, implicando el trabajo de grupos de profesores y alumnos y el desarrollo paralelo de proyectos de fin de grado y tesis de máster.

Mi rol en este proceso que se dilató hasta mayo de 2013 fue el de coordinador el proyecto de cooperación durante todo su desarrollo, coordinando nuestra Oficina Técnica de Barrio, que actúo sobre el terreno, el equipo técnico en Sevilla y solicitando apoyo experto. La Universidad ha estado implicada desde el inicio a través de la participación de los grupos de investigación ADICI y GIEST  y de profesores pertenecientes al colectivo Universidad y Compromiso Social. Esta implicación ha permitido la coordinación de trabajos de investigación, proyectos de innovación educativa y trabajos de extensión universitaria, a través de los cuales un nutrido grupo de profesores, investigadores y estudiantes han desarrollado sus trabajos de grado, fin de grado y postgrado como aportes al proceso de transformación del barrio. En la segunda etapa del proyecto de cooperación, entre 2008-2013, el grupo de cooperación al desarrollo Hábitat y Desarrollo, del que soy responsable, adscrito a la Oficina de Cooperación al Desarrollo de la Universidad de Sevilla, tomó el relevo a Arquitectura y Compromiso Social en la gestión del proyecto. La financiación la obtuvimos en esta etapa a través de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional y del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra. En esta etapa fue fundamental el apoyo del director de la Oficina Francisco Medina.

Análisis de las condiciones iniciales del hábitat (URBS, CIVITAS, POLIS). D.A.F.O

 

Larache es una capital de provincia ubicada dentro de la región Tánger-Tetúan, a unos 85 kilómetros de Tánger y a 105 de Tetuán. Es una ciudad portuaria, ubicada en la desembocadura del río Lucus, en el noroeste de Marruecos que vive fundamente de la pesca, de algunas industrias conserveras, y del comercio. Cuenta con una gran tradición cultural, siendo cuna de artistas y artesanos. La ciudad perteneció al protectorado español siendo frecuente encontrar personas mayores que mantienen viva la lengua española, aprendida en su infancia. Tiene una población de 107.371 habitantes de los cuales 20.000 vivían en Bidonvilles en 2005, al comienzo del Plan Villes Sans Bidonvilles.

Fig. 01 Collage de fotos de Larache. Fotografías del autor, abril de 2004 y febrero de2005

Fig. 01 Collage de fotos de Larache. Fotografías del autor, abril de 2004 y febrero de2005

La ciudad colonial responde a la tipología de ensanche y se articula con la medina a través de la plaza elíptica de la Liberación, antes plaza de España. De ella parten radialmente las principales calles de la ciudad. La medina y el ensanche se han visto desbordados en las dos últimas décadas por los movimientos migratorios del campo a la ciudad, provocando condiciones de hacinamiento en una medina muy mal conservada y asentamientos chabolistas en la periferia.

Jnane Aztout se encuentra ubicado en la entrada a Larache desde Tánger, en la colina que desciende desde el cementerio de Lalla Mennana hasta el puerto, frente a la entrada a la Medina desde el sur. Es un arrabal de la Medina que sirve de otero paisajístico sobre el Lucus que se encuentra en una ubicación privilegiada, a sotavento, protegido de los fuertes vientos húmedos del Atlántico. Linda con el Castillo de Laqaliq o de las Cigüeñas. El barrio tiene acceso directo a la medina a través de su puerta Sur, dejando a un lado la torre del Conservatorio de Música (Antigua Comandancia del Protectorado) y a otro la Torre del Judío. Sus habitantes frecuentan la Mezquita de Anawar que se encuentra una vez se flanqueada la puerta de la Medina en dirección a la puerta de la Qasba y el Zoco Chico, dónde venden sus productos algunos comerciantes residentes en el barrio.

La topográfica del lugar se sitúa entre las cotas 20 y 45m respecto del nivel del mar, con longitud máxima de 150 m y 80 m en el transversal, perpendicular a las líneas de nivel.  Tiene una superficie total de 1,46 hectáreas. La orientación de la ladera es sureste con vientos dominantes del poniente por lo que el asentamiento se posiciona a sotavento.

Es un barrio oculto de la mirada tras un muro que era a la vez símbolo de separación de la ciudad, de protección y seña de identidad, como descubriríamos más tarde. Según los datos de que disponía el ministerio del hábitat la población constaba de 200 familias y unos 1000 habitantes, pero estos datos constataríamos que estaban sensiblemente sobredimensionados.

Fig. 02. Dibujo del barrio de Jnane Aztout en relación a la Medina y el Ensanche español. Dibujos de Carlos González Lobo y Alejandro Muchada. Fuente: Estudio para la Conservación y la Rehabilitación del Barrio de Jnane Aztout, septiembre-octubre 2005.

Fig. 02. Dibujo del barrio de Jnane Aztout en relación a la Medina y el Ensanche español. Dibujos de Carlos González Lobo y Alejandro Muchada. Fuente: Estudio para la Conservación y la Rehabilitación del Barrio de Jnane Aztout, septiembre-octubre 2005.

Los límites del barrio son el cementerio de Lala Menara, en su parte superior, en dirección oeste, con veredas que comunican directamente con el barrio y desdibujados o ambiguos en este flanco; la muralla que trascurre siguiendo el camino de entrada a Larache y que se construyó para evitar que el barrio fuera visible ante la expectativa de una visita real. Cierra al barrio por el Nordeste; y las naves industriales construidas en torno a 1920 cuyas medianeras limitan al barrio por el sur.

Se accede al barrio por cuatro puertas abiertas en el muro que dan acceso a diferentes caminos. La puerta ubicada a cota más elevada da origen, tras subir una escalinata, a una plazoleta con una fuente de la que se bifurcan dos caminos que siguen aproximadamente las cotas de nivel dando acceso a las casas ubicadas en la mitad superior del barrio. La segunda puerta da acceso al camino principal que estructura la mitad inferior del barrio y en el que se ubica la otra fuente que surte de agua al vecindario. Las otras dos puertas dan lugar a entradas secundarias que dan acceso a pequeñas agrupaciones de casas. Los caminos se han ido consolidando sobre el suelo arcilloso con las pisadas de los vecinos. Un antiguo sistema de evacuación, con tuberías de hormigón, es visible a lo largo de estos caminos.  Los vecinos pinchaban la luz de los postes que atravesaban el barrio si bien se contabilizaban un buen número de contadores. Las familias se proveían de agua en la fuente llenando bidones que almacenaban en sus patios. Una buena parte de las casas contaban con un depósito conectado mediante una goma de riego con la fuente. Las gomas estaban enterradas, creando un sistema de abastecimiento informal, y sacaban su boca junto a la fuente. Por turnos los vecinos llenaban sus depósitos. No había recogida de residuos y había dos vertederos dentro del barrio en los que se acumulaban las basuras y que alimentaban a una considerable población de ratas. Con las lluvias moverse por el barrio resultaba peligroso. Las fuertes pendientes sobre suelo arcilloso resultaban muy resbaladizas.

Fig.  03. Collage de fotos de Jnane Aztout. Accesos y espacio público. Fuente: Elaboración Propia con fotos del autor y del equipo, septiembre 2005

Fig. 03. Collage de fotos de Jnane Aztout. Accesos y espacio público. Fuente: Elaboración Propia con fotos del autor y del equipo, septiembre 2005

La disposición de las casas, con cerramiento de chapa pintada alternando con paños de ladrillo hueco frecuentemente pintado de blanco, la presencia vegetal de los patios que se adivinan tras los cerramientos,  los solares vacíos de chabolas demolidas,  contribuyen a crear la impresión inicial de que no hay una estructura urbana propiamente dicha. Pero en análisis desvela que existe y que es tanto física como social. Las agrupaciones de casas a lo largo de caminos y plazoletas responden a lazos familiares y sociales. Y las casas llevan ahí desde hace décadas.

Llama la atención el uso del color en las casas y la presencia de la vegetación. Ese uso del color ya nos advierte de una intencionalidad estética y simbólica, de un esfuerzo por dotar a las casas de dignidad. Esa dignidad de la casa se percibe desde el momento en que uno atraviesa su umbral, se descalza y es invitado a pasar a la sala. El contraste entre la percepción exterior y la interior de las viviendas es muy fuerte. Dentro de las casas, humildes, se percibe una cultura de vivienda popular cuidada, con tipologías con una estructura que se repite.

Fig. 04. Collage de fotos de Jnane Aztout. Casas. Fuente: Elaboración Propia con fotos del autor y del equipo, septiembre 2005

Fig. 04. Collage de fotos de Jnane Aztout. Casas. Fuente: Elaboración Propia con fotos del autor y del equipo, septiembre 2005

Una vez delimitada la parcela, se construyen una o dos crujías adosadas a las medianeras y dispuestas en torno a un patio central que cumple una función organizadora. Desde el patio se accede directamente a las diferentes unidades familiares, si las hay, o a las piezas de servicio: la cocina, que siempre está muy cuidada, y el baño. El patio se dota de un jardín que simboliza el paraíso y cumple múltiples funciones: almacenamiento de agua, lavado de ropa, …. Las crujías están construidas con muros de ladrillo o de entramado de madera y chapa, con techumbre de chapa.

Si el programa es plurifamiliar lo habitual es encontrar una unidad de habitación compuesta de una sala como espacio principal, de proporciones estrechas y alargadas, organizado con un diván corrido que ocupa hasta los cuatro lados del perímetro. Esta pieza es multifuncional, sirve de estar, de comedor y de dormitorio por las noches. Esta sala puede duplicarse y en este caso una de ellas se reserva para ocasiones especiales y se decora con tapices de mayor carga decorativa. La vivienda se completa con un dormitorio de matrimonio, una cocina, que suele ser pequeña pero cuidada, y un baño. Cocina y baño tienen acceso directo desde el patio en general. Si en la vivienda conviven varias unidades familiares, normalmente emparentadas, aparecen otras unidades de habitación que pueden compartir baño y cocina o duplicar estas piezas. La unidad mínima de habitación está compuesta por sala y dormitorio. En casos límite puede tener una sola pieza que incluye cama de matrimonio y diván.

 

 

CIVITAS: Un barrio de pescadores

El total de personas residentes en Jnane Aztout en febrero de 2006 era de 358, que se encuadran en 96 unidades familiares, entre las que dominan las mononucleares[i], con frecuentes lazos parentesco entre sí. La distribución tanto de las primeras como de las segundas dentro de los límites del barrio no es homogénea, observándose una mayor concentración de vecinos en las parcelas de los bordes delimitados por el muro y el bosquete que sirve de barrera física y visual al cementerio.

En una primera aproximación a la distribución de estas densidades predomina una situación general de hacinamiento bastante marcada, que contrasta con los datos absolutos de población, lo que se explica tanto por la de espacios libres, como por el predominio de viviendas de una sola planta y la convivencia de dos o más unidades familiares en un número significativo de parcelas.

Fig. 05. Análisis sociodemográfico. Fuente: Estudio de los grupo GIEST. Febrero, 2006

Fig. 05. Análisis sociodemográfico. Fuente: Estudio de los grupo GIEST. Febrero, 2006

La mayoría de los varones del barrio trabajan en la pesca aunque también hay trabajadores de la construcción y pequeños comerciantes. Las mujeres suelen trabajar en la industria conservera y en el servicio doméstico. Los ingresos familiares oscilan entre los mil y tres mil quinientos Dirhams/mes (entre 100 y 350 € aproximadamente), aunque un 36% de las familias no llegan al umbral de los mil Dirham con lo que se preveía iban a tener serias dificultades para acometer la construcción de sus casas.

 

POLIS: El Plan Villes Sans Bidonvilles como marco de la intervención

La situación de la tenencia del suelo no estaba formalmente consolidada. Aunque la mayor parte de los vecinos y vecinas habían nacido en el barrio y llevan viviendo allí toda su vida, no contaban con título de propiedad. El asentamiento se estableció sobre un jardín cedido en usufructo por las autoridades españolas del protectorado para disfrute de la familia Aztout (Jnane Aztout significa el Jardín de Aztout). Aztout autorizó la implantación de las primeras viviendas en los años treinta a cambio de un contrato de alquiler. En los ochenta los vecinos dejaron de pagar y ganaron el juicio planteado por los familiares, con lo que se negaba derecho de propiedad sobre los terrenos a los herederos de Aztout. Pero esto no otorgaba automáticamente la propiedad a los vecinos que tuvieron que sufrir y resistir un intento de erradicación en los noventa (quedaban huellas de las familias que demolieron sus casas). Y en 2011 un proyecto inmobiliario del alcalde volvía a amenazar a los vecinos de forma violenta cuando éste ordenó entrar en el barrio con las máquinas para abrir una calle desde las naves industriales limítrofes. El proyecto se paralizó cuando la primera construcción demolida resultó ser la mezquita del barrio. Las protestas ante el gobernador por parte de los vecinos hicieron desistir al alcalde de continuar.

La amenaza de expulsión del barrio moviliza a los vecinos y así surge la widadiyat y Redouan Akjeje asume el liderazgo del barrio. El alcalde de la ciudad, principal propietario del suelo y promotor inmobiliario, tenía en proyecto transformar la manzana completa en la que se asienta el barrio, junto con las naves de talleres industriales de su propiedad. Siendo conocedor del Plan Villes Sans Bidonvilles aceleró la operación. Dicho plan preveía la consolidación del asentamiento, una información fundamental que desconocían los habitantes.

El objetivo del Plan es la erradicación de todos los asentamientos chabolistas de cada una de las provincias del reino de Marruecos. Todos los asentamientos están censados y contienen una ficha con las directrices de intervención. En Larache se identifican 11 asentamientos, la mayoría de los cuáles surgieron en las dos últimas décadas y tienen con frecuencia el carácter de transición desde la migración del campo a la ciudad y de esta a destinos en Europa. En este sentido Jnane Aztout constituye un caso singular tanto por su antigüedad como por el arraigo de la población.

Existían dos modos básicos previstos para la intervención: la relocalización, que implicaba el desmantelamiento del asentamiento y el desplazamiento de la población a un nuevo lugar de propiedad pública y la reestructuración y realojo in-situ de la población en el mismo lugar, una vez reparcelado y dotado de infraestructuras básicas de saneamiento. La intervención prevista en Jnane Aztout era de reestructuración y realojo in situ con desplazamiento de la población excedente en función de los parámetros de densidad previstos por el Plan. Según los datos de la delegación del hábitat el barrio tenía 200 familias. La propiedad del suelo correspondía en parte al Habús (ministerio de asuntos religiosos) lo que en principio debería facilitar la regularización de la propiedad del suelo a favor de los vecinos.

La financiación del plan era mixta, público privada. El estado lideraba el proceso dejando la ejecución de la urbanización básica y la parcelación en manos de la empresa pública Al Omrane. El suelo, una vez parcelado, se sorteaba entre los beneficiarios. Estos habían de sufragar los gastos del suelo urbanizado y de la edificación accediendo a programas de microcréditos. El proceso tenía previsto un mecanismo de acompañamiento social, a cargo de Al Omrane, que básicamente consistía en informar a la población, validar un censo de beneficiarios, regularizar la situación jurídica, organizar el desmantelamiento de los asentamientos, realizar el sorteo y asignación de parcelas y el eventual traslado de la población. Para el cálculo de los gastos de urbanización se partía de una estimación de 145 Dh/m2 que representaban 2.250.000 Dh aproximadamente.

La urbanización y parcelación seguía unos parámetros homogéneos con parcelas de 70 m2 y calles de 8 m. Las viviendas respondían a un proyecto tipo de dos plantas de altura dejando un espacio para cochera en planta baja. Aplicando estos parámetros se obtenían densidades de entre 60-70 viviendas/Ha. Con estos datos el barrio tendría una capacidad máxima de 145 viviendas. Según los datos con los que partía el ministerio el barrio estaba compuesto de doscientas familias por lo que sería preciso desplazar a 55 familias. Esta información sería facilitada por el delegado del Hábitat en pleno seminario-taller con los vecinos, en febrero de 2016, y fue el detonante de que con el equipo de geógrafos del profesor Juan Ojeda elaboráramos un censo colaborativo con los vecinos que nos permitió demostrar que en el barrio vivían sólo 99 familias y por tanto no era preciso realojar a nadie fuera.

El Plan Villes Sans Bidonvilles, de ámbito estatal, se estructuraba a través de una comisión de seguimiento por cada provincia que actuaba como ámbito de toma de decisiones estratégicas y de supervisión y seguimiento del proceso de erradicación de los diferentes asentamientos chabolistas de la ciudad. Estaba presidida por el Walli (gobernador), actuaba de secretario el delegado del Hábitat de la provincia y estaban representadas la Comunne y las empresas públicas  responsables de la urbanización (Al Omranne) y de los servicios de agua y electricidad (RADELL,…).

En mayo de 2005 realizamos el vínculo con el barrio y acordamos organizar un taller de diagnóstico participativo en Julio con nuestro equipo. Tuvimos como invitados a los arquitectos Carlos González Lobo y María Eugenia Hurtado. Del diagnóstico inicial destacamos que lo que realmente preocupaba a los vecinos era la amenaza de expulsión del barrio por entrar en conflicto con los proyectos inmobiliarios del alcalde. El barrio estaba muy bien ubicado, junto a la medina, en una posición elevada sobre el puerto y era un magnífico mirador del Lucus, con buen acceso rodado. Una posición magnífica para un barrio de pescadores, que es lo que era, pero que despertaba la codicia de los inversores. La población había nacido en su mayoría en el barrio dónde venían residiendo desde hacía ochenta años los más mayores. Por tanto se sentían arraigados, bien insertados en la ciudad de la que usaban sus servicios. Las mujeres hacían la compra en la medina y en ella vendían sus productos los comerciantes del barrio. Ciertamente la situación física del barrio era muy precaria, con graves carencias de servicios (agua, saneamiento insuficiente, electricidad en precario) y construcciones con graves carencias de habitabilidad, con frecuentes filtraciones de agua de lluvia, humedades, insalubridad,… Pero claramente la inseguridad en la tenencia del suelo aparecía como la principal vulnerabilidad y el principal problema para la consolidación y mejora del barrio. Simétricamente, la principal fortaleza radicaba en la capacidad de organizarse para hacer frente a esta amenaza con su widadiyat y particularmente el fuerte liderazgo que Redouan ejercía sobre la misma y que se mantendría durante todo el proceso.

En este contexto, darles a conocer que el gobierno marroquí los había incluido en el Plan Villes Sans Bidonvilles y que preveía mantener a la población en el lugar, una vez urbanizado y reparcelado, emergió como la principal oportunidad para lograr su objetivo de permanecer viviendo allí en un barrio mejorado. Para ello había que lograr en primer lugar ser reconocidos como interlocutores por las autoridades. El acompañamiento técnico por parte de una universidad española podía ser un buen aval para ello. Nos propusimos como primer paso elaborar un informe técnico sobre la situación del barrio con unas líneas estratégicas de intervención que, una vez consensuadas con los vecinos, pudiéramos presentar a las autoridades responsables del Plan Villes Sans Bidonvilles, comenzando por el Gobernador o Wali, máximo responsable político de la ejecución del programa. Si lográbamos el apoyo del gobernador, salvaríamos el obstáculo que representaba enfrentarse a los intereses del alcalde. Así empezó el primer ciclo de la espiral de la investigación acción participativa. Fijábamos unos objetivos que nos permitirían construir la base de confianza técnico-vecinal que constituye a su vez la base del triángulo de la gestión social del hábitat.

El proceso de construcción del triángulo de la Producción y Gestión Social del Hábitat

 

La consolidación participativa de un asentamiento precario en el marco de un programa público, como el Plan Villes Sans Bidonvilles, requería la creación de un marco de gestión trimotor político-técnico-vecinal en el que se estableciera un marco de concertación relativamente equitativo en la toma de decisiones. Estos tres grupos de actores se pueden representar como vértices de un triángulo que idealmente debe ser equilátero (cuando se logra un equilibrio de fuerzas) compuesto de relaciones bidireccionales equilibradas entre los actores de sus vértices.

En el caso de Jnane Aztout partimos de una situación inicial de conflicto de intereses entre gobierno municipal y vecinos. El primer actor político en tomar una iniciativa sobre el barrio es el alcalde, que actúa a la vez como promotor privado propietario de los suelos de las naves industriales que limitan el barrio por el Este. Hemos visto que la acción del alcalde consiste en ordenar la demolición de las chabolas necesarias para abrir una calle que atravesaría el barrio para mejorar la accesibilidad a su promoción.

Fig. 06 Construcción del triángulo de la Producción y Gestión Social del Hábitat. Fuente: Elaboración Propia, mayo 2006

Fig. 06 Construcción del triángulo de la Producción y Gestión Social del Hábitat. Fuente: Elaboración Propia, mayo 2006

La acción desencadenante del proceso es pues de la máxima autoridad política del municipio en primavera de 2005 y a esta acción se opone una reacción vecinal en forma de manifestación espontánea de protesta ante el gobernador, quién ordena al alcalde detener la demolición y activando el proceso de auto-organización en torno a la widadiyat del barrio con objeto de generar un interlocutor que sirva de portavoz de los intereses vecinales. El proceso empieza mediante un conflicto de intereses. Este es el primer acto que marca un escenario de conflicto entre vecinos y el alcalde.

El segundo acto comienza cuando pocas semanas después de este hecho nuestro grupo de apoyo técnico de Barrios, aparece en Jnane Aztout, ajeno a este conflicto, ofreciendo colaboración. Para los vecinos contar con el apoyo de un grupo técnico de la universidad de Sevilla era una oportunidad. El Taller de Diagnóstico Participativo de julio de 2005 nos permitió construir el análisis D.A.F.O. inicial del barrio y orientar nuestros primeros pasos para elaborar de forma colaborativa con los vecinos un informe de la situación del barrio y una estrategia preliminar de intervención, en el marco del Plan Villes Sans Bidonvilles, para ser presentada a las autoridades responsables del mismo. Este primer informe lo elaboramos en colaboración con el arquitecto mexicano Carlos González Lobo. La colaboración técnico vecinal, expresada en la elaboración de este informe, nos permite cerrar el segundo acto sellando con la firma de un convenio de colaboración entre la Widadiyat de Jnane Aztout y Arquitectura y Compromiso Social de un acuerdo de cooperación y asistencia técnica. El marco fue la clausura del Seminario Sevilla-Larache de febrero de 2006.

Seminario que a su vez nos permitió iniciar el tercer acto que nos llevaría a cerrar el triángulo de la gestión social del hábitat. El Seminario y los talleres que lo acompañaron tenían como misión completar la toma de datos sociodemográficos y el levantamiento de las viviendas, profundizar el diagnóstico participativo y terminar de encajar la intervención en el Plan Villes Sans Bidonvilles. Para ello era clave presentar las conclusiones de nuestro informe al gobernador de la provincia, máximo responsable de la aplicación en Larache del Plan Villes Sans Bidonvilles. Youssef M’rabet se encargaría de hacer posible esta cita clave con el gobernador. Y para preparar la presentación nuestro equipo contó con la colaboración como invitado experto del arquitecto del IIDVI de la UNNE Víctor S. Pelli, del geógrafo profesor de la U.P.O. de Sevilla Juan Ojeda y del propio M’rabet. A esa reunión llevaríamos las hipótesis de intervención basadas en la participación y la concertación entre actores. Establecimos la premisa de transformación evolutiva del asentamiento a partir de la trama urbana-parcelaria pre-existente y el principio de permanencia de las 99 familias censadas en el barrio.

Víctor Pelli dio forma al diagrama de flujos de recursos aportados por los diferentes actores llamados a cooperar en el proyecto.

Fig. 07 Mapa de actores y flujograma de recursos del proyecto de cooperación para la consolidación de Jnane Aztout. Elaborado por Víctor S. Pelli, febrero 2006

Fig. 07 Mapa de actores y flujograma de recursos del proyecto de cooperación para la consolidación de Jnane Aztout. Elaborado por Víctor S. Pelli, febrero 2006

Este diagrama permitió visualizar lo que aportaría la cooperación española en forma de asistencia técnica (con financiación para la misma). Durante la semana trabajamos intensamente con el delegado del hábitat, responsable de la coordinación técnica del Plan, a quién presentamos nuestras premisas metodológicas y la estrategia de transformación evolutiva del barrio.

El tercer acto se cerraría en Sevilla en mayo de 2006 con la firma del convenio de colaboración entre la Delegación del Hábitat de Larache y las universidades públicas de Sevilla. Dicho convenio llevaba como anexo la propuesta de crear una Oficina Técnica de Barrio, hispano-marroquí, para el acompañamiento técnico de proximidad, y la inclusión de la wididayat y de nuestro equipo de asistencia técnica. Este convenio hizo posible nuestra inclusión en el marco del Plan Villes Sans Bidonvilles que comenzaría oficialmente en enero de 2007. Los meses de mayo a diciembre los dedicamos a formular el proyecto de cooperación para presentarlo a la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo que nos permitiría financiar la primera fase de trabajo de la Oficina Técnica en Larache. Por otra parte quedaba el trabajo de incorporar al ayuntamiento, presidido por su alcalde al proceso. Algo que lograríamos en diciembre de 2006 y que nos permitiría completar la composición de actores cooperantes en el Plan Villes Sans Bidonvilles.

Fig. 08 Comisión de seguimiento del P.V.S.B. Fuente: Oficina Técnica de Barrio, 2006

Fig. 08 Comisión de seguimiento del P.V.S.B. Fuente: Oficina Técnica de Barrio, 2006

La Comisión de Seguimiento del Plan Villes Sans Bidonvilles para Jnane Aztout se constituiría el diecinueve de enero de 2007 a las once de la mañana[i]. Esta comisión sería el espacio de toma de acuerdos estratégicos y de coordinación de los trabajos que asumiría cada uno de los actores[ii]. En esta comisión aprobamos la hoja de ruta inicial de los siguientes meses cuyo tema principal sería la discusión y aprobación del proyecto de urbanización y reparcelación del barrio. Algo que requeriría discutir y acordar el realojo de los vecinos que vivían en la parte alta del barrio dentro de los límites oficiales del cementerio y por tanto en terrenos propiedad del habús. Sin embargo lo más urgente era presentar, aprobar y construir el proyecto de lo que sería la sede de la Oficina Técnica de Barrio. Tener una sede construida con licencia municipal en el barrio además de favorecer el trabajo de acompañamiento técnico de proximidad cumpliría la función simbólica de hacer visible que la consolidación del barrio había comenzado efectivamente. Por otra parte era importante validar el censo de habitantes del barrio, que serían los beneficiarios y adjudicatarios de las parcelas aprobadas en el plan de reestructuración. Y por otra parte era imprescindible comenzar el proceso de requisición del suelo en nombre del Domaine (Agencia Inmobiliaria Estatal) y registro del mismo como requisitos para comenzar la regularización de la propiedad del suelo a cargo del estado y su posterior transferencia  a los vecinos.

 

El rol de la Oficina Técnica de Barrio

La puesta en marcha de la Oficina Técnica de Barrio[iii] encontró varias dificultades no previstas y otras que eran previsibles. Tenía una encomienda clara por parte de la Comisión de Seguimiento, centrada en esta primera etapa en la elaboración de un proyecto de reestructuración del barrio consensuado con los vecinos y vecinas. Este proyecto habría de delimitar el suelo público y el privado y proponer las posibles transformaciones sobre la estructura preexistente para mejorar la accesibilidad, incluyendo las reformas necesarias sobre el parcelario pre existente.

El primer nodo problemático a resolver apareció en el momento de responder a la pregunta de ¿Quién convoca a las vecinas y vecinos? La presencia cotidiana del equipo y la incorporación de técnicas marroquíes, mujeres, generó un problema de acomodo de roles con los líderes hombres de la widadiyat

El trabajo de la Oficina Técnica de Barrio empezó con una convocatoria a las vecinas y vecinos para informar de su puesta en marcha, presentar a sus componentes,  explicar su cometido e informar de los pasos a dar en el proceso del PVSB. Fue una dificultad no prevista porque el equipo partía del supuesto de que los habitantes del barrio estaban bien informados del proceso a través de la widadiyat. Y el equipo pudo comprobar que no era así. Por otra parte porque el equipo asumió que como acompañamiento técnico les correspondía a ellos convocar a los vecinos. Y la widadiyat entendía que la convocatoria vecinal ya la venían haciendo ellos y era a ellos a quién correspondía hacerla. En la práctica esto supuso malos entendidos, convocatorias fallidas y finalmente roces y conflictos.

El dilema que se le plantea a Laura como responsable de que en el proceso de participación se implique todo el barrio, y no sólo el núcleo afín a la widadiyat que ya viene haciéndolo, es cómo hacerlo sin entrar en conflicto con el rol de Redouan que hasta entonces había sido el mediador, y traductor, entre los vecinos y nuestro equipo técnico. Para ello va a ser clave el papel de las compañeras marroquíes del equipo, la capacidad que tengan de ganarse la confianza vecinal a partir de sus fortalezas relativas (no tienen la barrera idiomática ni cultural que tienen los españoles del equipo).  Era clave resolver dos cuestiones. La primera de convocatoria: ¿cómo ampliar el número y la diversidad de los participantes? Hasta ahora las mujeres, los jóvenes y los niños han jugado un papel muy secundario. La widadiyat es una organización fundamentalmente de hombres adultos. Para ello es necesario llegar a movilizar a quiénes no son movilizados por la widadiyat. La segunda cuestión es comunicativa. Es necesario salvar las barreras lingüísticas y culturales que tienen ella y Alejandro.

El segundo nodo problemático sería el de la participación de las mujeres

Laura, como responsable de la dinamización social, estaba familiarizada con la necesidad de trabajar por separado con los diferentes sectores sociales, eligiendo los espacios en cada uno de ellos se siente más cómodo. Los hombres adultos venían encontrándose en el café del jardín del Castillo. Las mujeres en cambio no aparecen por los cafés, está mal visto. Es mejor reunirse con ellas en una casa. Los jóvenes suelen pasar el tiempo fuera del barrio porque allí no encuentran un sitio dónde estar. Niñas y niños suelen estar jugando en el barrio. Había que trabajar las cuestiones del proyecto de parcelación y urbanización con cada uno de los  grupos por separados y luego juntarlos en un plenario. Ese era el método. Sin embargo no iba a resultar fácil. El patriarcado estaba firmemente asentado en la cultura del barrio. El hombre representa a la mujer y la mujer ratifica en público lo que dice el hombre cabeza de familia. A la hora de votar la composición de la familia la unidad de voto es la familia. Esto significa que las mujeres sólo votan en aquellos casos en que son cabeza de familia (viudas). Laura constata que “Por más que nos parezca democrático y justo, hombres y mujeres, al menos de momento, no pueden y no saben trabajar juntos/as”.

Las mujeres a su vez dejaron claro desde el principio que tampoco iban a poder trabajar todas juntas. Las de arriba y las de abajo estaban enfrentadas entre ellas. Habría que trabajar por separado. Yo le sugerí al grupo que trabajaran con las mujeres por calles y así lo hicieron. Reunieron por separado a las mujeres de las calles naranja, azul, roja y amarilla, cada una con su problemática particular. Lo hicieron y funcionó. Y empezaron a trabajar con las mujeres el proyecto de urbanización partiendo de sus calles y planteando cuestiones generales, como la posible ubicación de los equipamientos demandados por las vecinas y el destino que se podría dar a las parcelas vacantes y que fueron identificando en los talleres.

El trabajo con los jóvenes

Los jóvenes se quejaban desde el primer momento de que no se contaba con ellos y ni si quiera se les informaba desde la widadiyat[iv]. Desde que se fueron los españoles (en referencia a los talleres de julio) hasta enero, nadie les dio explicaciones. En julio les habían dicho que el proyecto empezaría en septiembre pero pasaron los meses sin que nadie les diera explicaciones de por qué no empezaban los trabajos. Esto les hizo sospechar que “los estudiantes” habían venido al barrio para pasar sus vacaciones. Se mostraron agradecidos de que el equipo de la Oficina se dirigiera a ellos para informarles y contar con su opinión. Y agradecieron tener un espacio para mostrar abiertamente sus recelos, dudas, quejas y sugerencias. En realidad, el patriarcado implica también que el cabeza de familia les representa.

Los jóvenes en el barrio son nuestros adolescentes de quince años. Y a esas edades chicos y chicas no se juntan públicamente. No se puede trabajar con chicos y chicas a la vez. Y Laura percibe la dificultad de trabajar con las chicas “porque andan sobre todo en casa, lavando o cuidando a sus hermanos, etc.

El trabajo con los hombres adultos

El modo de trabajar con los hombres la delimitación de las calles fue diferente en dos aspectos importantes. El primero en cuanto a la composición de sus participantes. El segundo en cuanto al modo operativo.

Así como los talleres de mujeres se organizaron por calles y fueron convocadas, y asistieron, todas las vecinas, y así como fueron convocados todos los jóvenes y asistieron un grupo importante de ellos, los hombres adultos prefirieron nombrar una comisión. Participaron “un grupo  de 6 designado por todos los hombres en la reunión anterior (la asamblea informativa del jueves 25 de enero). Este grupo se forma obedeciendo a criterios de la mayor disponibilidad de tiempo que éstos tienen para hacer el taller, pero sobre todo,  obedeciendo a criterios de poder, peso simbólico y representación dentro del barrio. El grupo está formado por una mezcla de hombres mayores (dotados, por su perspectiva histórica, de un conocimiento profundo y global de todo el barrio) representativos de las dispares situaciones socioeconómicas de todas las familias y de hombres un poco más jóvenes, pero activos e implicados desde el principio en este proyecto[v]”.

 

En cuanto al modo operativo el equipo propuso trabajar la reparcelación marcando sobre el terreno, con estacas y cuerdas, la delimitación de las calles y las nuevas parcelas, que luego serían trasladadas al plano.

En talleres se discutieron los criterios de actuación en las casas afectadas por el trazado de las nuevas calles, acordándose que se ayudaría a las familias que lo necesitaran en caso de un realojo temporal. Sobre el destino que se daría a las nuevas parcelas se acordó priorizar el realojo de las familias que vivían en la parte alta del barrio, en los terrenos propiedad del Habús. Respecto los equipamientos, trataron la cuestión en grupos de cuatro con la consigna de priorizarlos y luego se hizo una puesta en común. Esta forma de trabajar en grupos reducidos los desconcertó pero resultó efectiva.

 

Nodo conflictivo: ¿Qué rol juega la OTB en relación al triángulo de actores?

Durante el primer mes de trabajo una dificultad no prevista, dada la trayectoria de colaboración con la widadiyat, fue que empezaron a surgir roces, malentendidos y desconfianza mutua entre el equipo de la Oficina y la widadiyat. A medida que el equipo técnico empezaba a desarrollar su trabajo para elaborar el plan de reparcelación y urbanización del barrio, con el objetivo de implicar a todas las vecinas y vecinos del barrio en el proceso, empieza a entrar en conflicto con el rol de la widadiyat. La widadiyat había sido hasta ese momento la única mediadora con los vecinos, centrándose específicamente en los adultos varones y en particular en un grupo de unos treinta vecinos más implicados con el proyecto y que habían depositado su confianza sin fisuras en sus líderes. Estos habían demostrado su capacidad de liderazgo sobradamente. Pero el desencadenante de la crisis fue el hecho de que el equipo técnico, haciéndose eco de las quejas de una parte de vecinos por la falta de información y de participación, organizase un taller para hacer un diagnóstico sobre el funcionamiento de la widadiyat con objeto de hacer propuestas de mejora. La widadiyat entendió, con razón, que la Oficina de Barrio se había entrometido en sus asuntos. Ellos no habían solicitado ayuda a la Oficina para tratar sus problemas internos. Y se sintieron expuestos en las reuniones convocadas para evaluar la widadiyat. Por otra parte entendían que la widadiyat debía mediar en cualquier convocatoria que se hiciera a cualquier grupo de población del barrio, cosa que no había ocurrido en los talleres de jóvenes y de mujeres. La nueva autonomía comunicativa del equipo, al contar con dos técnicas marroquíes, era interpretada como una amenaza por la widadiyat. Veían el riesgo de llevar dos discursos diferentes sobre el proyecto.

La situación de tensión obligó a la mediación de los coordinadores del proyecto entre nuestro equipo y la widadiyat, lo que  a su vez generó tensiones entre el equipo contratado para trabajar sobre el terreno y el equipo en sede. Nos dimos cuenta de que teníamos diferentes percepciones respecto a la posición de la OTB respecto al triángulo de actores. La widadiyat veía a la OTB como una oficina que dependía de ellos.

Es un conflicto típico de los procesos participativos. El equipo técnico, ¿cómo se sitúa en relación con la asociación vecinal? ¿Cumplen el rol de ser los técnicos de la asociación o son un actor autónomo que colabora con la asociación como actor clave pero no único representante de la comunidad? El modelo teórico hace depender a la Oficina Técnica de Barrio de la Comisión de Seguimiento. Esto la ubicaría en el centro del triángulo del grupo de actores que forman parte del Plan Villes Sans Bidonvilles.

Pero no hay que olvidar dos cuestiones: la primera que esa OTB no está prevista y regulada por el PVSB. No hay fondos para contratarla. No está definido quién la contrata: ni es la administración, ni es la widadiyat. En este caso depende del actor “invitado”: la cooperación. Y esto introduce unas características singulares. Es inevitable que la OTB dependa del agente cooperante, que tiene que rendir cuentas de la misma a los financiadores de las agencias de cooperación.

 

Análisis del proceso: Identificación de nodos e hitos

 

Durante el desarrollo del proceso podemos reconocer una serie de hitos que marcan avances en la consolidación del derecho de los vecinos a permanecer en el barrio y a su plena integración en la ciudad a través de la transformación del asentamiento chabolista. Y en la consecución de dichos hitos es igualmente identificable la aparición de nodos problemáticos que hubo que resolver.

Hito 1: Construcción de la sede de la Oficina Técnica de Barrio

La construcción de la sede de la widadiyat era una aspiración desde el inicio del proceso. En los talleres de febrero de 2006, en el recorrido por el barrio con los vecinos se plantearon posibles ubicaciones. Tener un lugar propio para reunirse y organizar actividades para los vecinos del barrio era sentido como una prioridad que permitiría empoderar a la asociación y reforzar la organización colectiva. Por otra parte, tener una sede para la Oficina Técnica en el Barrio reforzaría la relación entre técnicos y vecinos en un espacio institucional próximo. Sería el lugar de referencia para dónde hacer visible que el proyecto del barrio estaba en marcha y dónde tratar los temas colectivos y particulares del proyecto.

Ya antes del inicio oficial del PVSB, en la reunión de diciembre de 2006 de la comisión de seguimiento del proyecto de cooperación, a la que asistió por primera vez el alcalde, conseguimos su compromiso de otorgar licencia de obras al proyecto que le presentaría nuestro equipo técnico en el solar acordado con los vecinos y con el diseño que Alejandro Muchada realizara para su proyecto de Fin de Carrera.

Este acuerdo, una vez ratificado en la reunión constituyente de la Comisión de Seguimiento en enero de 2007 e incluido en la hoja de ruta, se convirtió en una prioridad. De modo que los arquitectos del equipo, Alejandro y Samira, estuvieron trabajando en el desarrollo del proyecto en paralelo al trabajo de concertación del proyecto de urbanización. Ambos iniciaron contactos con constructores locales para obtener presupuestos y seleccionar una empresa para realizar una contrata. Por otra parte presentaron el proyecto al ayuntamiento para su aprobación. Y una vez obtenido el permiso y la licencia se inició la construcción. Las obras se realizaron en un plazo razonable.

Nodo conflictivo: ¿Autoconstrucción o contrata?

Pero surgieron tensiones con la constructora y con la widadiyat. Con la primera se puede considerar que las lógicas, motivadas por incumplimientos de especificaciones para lograr un mayor beneficio empresarial. Con la widadiyat porque se sintió al margen del proceso y no se implicó en la medida que esperaba nuestro equipo. La widadiyat había previsto que la construcción de la sede fuera responsabilidad directa suya, incluso procurando la construcción por ellos mismos con trabajo de los vecinos, contando con el maestro de obras del barrio y miembro de la widadiyat, Abdeltif. Hubiera sido una oportunidad de ensayar un método de construcción que luego pudiéramos aplicar a la construcción de las viviendas. Un método con dos componentes: tecnológico y organizativo. Lo cierto es que el OBJETO se consiguió, se construyó la Oficina, pero desaprovechamos la primera oportunidad que teníamos para haber puesto las bases del PROCESO de autoconstrucción del barrio. Y posiblemente esto condicionó ya todo el proceso. Sin embargo, para sorpresa del propio equipo, la widadiyat asumió realizar las obras de acondicionamiento del entorno del edificio, urbanizando y pavimentando la placita delantera y el patio trasero de la mientras nuestro equipo se desplazó a Sevilla para trabajar en la evaluación de la primera etapa y en la preparación de la siguiente. Demostraron que tenían capacidad de autoorganización para las obras y lo hicieron muy bien.

Fig. 09 Collage de fotos del proceso de elaboración participativa del Plan de Jnane Aztout. Elaboración propia a partir de fotografía propias y de la O.T.B., 2007

Fig. 09 Collage de fotos del proceso de elaboración participativa del Plan de Jnane Aztout. Elaboración propia a partir de fotografía propias y de la O.T.B., 2007

 

Hito 2: Aprobación del Plan de parcelación, del censo y asignación de parcelas a las familias. Nodo: Realojo de las familias que vivían en la parte superior del barrio

 

Tras desanudar el nudo de las relaciones widadiyat-OTB, el equipo y la wididayat trabajaron a una centrando su atención en resolver el realojo de las familias alojadas en los terrenos del Habús. Para ello partieron del principio de garantizar a cada familia un lote nuevo que cumpliese los estándares de superficie establecidos por el Plan Villes Sans Bidonvilles.  Fue un trabajo familia a familia y colectivo que una vez concertado fue llevado a aprobación en asamblea de barrio, convocada por la widadiyat

El equipo de la OTB llevó al plano los acuerdos, elaborando una primera versión del proyecto de urbanización y parcelación que fue presentado a la asamblea vecinal, convocada por la widadiyat. El proyecto fue discutido y aprobado por la asamblea. Una vez concertado el Plan con los vecinos se elevó a la Comisión de Seguimiento del PVSB que se reunió el día 13 de abril de 2007 en la sede de la Delegación del Hábitat[vi]. El Plan fue aprobado por unanimidad y Al Omrane asumió el compromiso de iniciar el proceso de contratación de los técnicos que lo habrían de desarrollar, encargo que recayó en la arquitecta Catherine M’rabet.

La aprobación del proyecto de urbanización constituía el primer hito importante para consolidar el derecho efectivo de los habitantes a permanecer en el barrio. Acompañado del censo de población actualizado, asignaba una parcela a cada familia censada en el barrio. De este modo se iban dando pasos acordados por todos los componentes de la comisión de seguimiento en una hoja de ruta que llevaría a la consolidación definitiva de este derecho: el siguiente hito sería la aprobación de los proyectos casa a casa y la otorgación de licencias. En paralelo la comisión iba tomando nota de los avatares del procedimiento jurídico iniciado con la “requisición” del suelo iniciado por el ayuntamiento y las subsiguientes alegaciones interpuestas por un heredero del señor Aztout sobre una parcela ubicada en el límite superior del barrio, junto a la entrada, y que a propuesta de nuestro equipo fue incluida en el Proyecto de urbanización con uso destinado a equipamiento.

Hito 3: Elaboración de los proyectos de las viviendas caso a caso con metodología de diseño participativo

Afrontamos el reto de elaborar un método de diseño participativo para Jnane Aztout conscientes de que se nos presentaba una oportunidad para trabajar con cada una de las familias para encontrar con ellas un proyecto adecuado a sus necesidades que habría de desarrollarse en el tiempo por etapas. Partíamos de nuestras experiencias previas en programas públicos de la Junta de Andalucía, como el de Rehabilitación Autonómica. Las viviendas que habíamos rehabilitado o ampliado en dicho programa nos habían enfrentado al reto de definir unas actuaciones prioritarias en función de los recursos de las familias y las ayudas públicas que les otorgan estos programas y de negociarlas con las familias. Nuestro protocolo de intervención incluía al menos dos visitas por familia en la fase de proyecto, además del acompañamiento durante la dirección de obras: una para toma de datos y definir con ellas el programa y otra para presentarles el proyecto y validarlo o volver a estudiarlo y presentarlo en una nueva reunión. La necesidad de dar respuestas diferentes caso a caso, en un contexto de recursos muy escasos, nos llevó a estudiar los referentes de nuestros maestros latinoamericanos y ensayar un método híbrido que partiría del concepto de vivienda semilla de crecimiento progresivo de Carlos González Lobo. Estudiamos el método de trabajo del “arquitecto de la comunidad” desarrollado por Rodolfo Livingston, con sus entrevistas y su protocolo de exploración y discusión de variantes con los clientes[i]. Por otra parte la necesidad de establecer prioridades en función de los recursos nos llevó a  considerar la experiencia y los escritos del equipo del Instituto de Desarrollo e  Innovación en la Vivienda (IDIVI), dirigido por el maestro Víctor Pelli en su acompañamiento en procesos de mejora y consolidación de asentamientos precarios.

Pero además, teníamos ya un conocimiento previo muy importante sobre cómo eran las casas preexistentes y de las familias que las habitaban. Las habíamos levantado todas y teníamos una ficha de características demográficas y económicas de las familias. Teníamos un conocimiento de su cultura de habitar, en la que jugaban un papel central los salones, estrechos y alargados amueblados con divanes corridos a lo largo de su perímetro,  y los patios ajardinados en torno a los cuales se adosaban las piezas edificadas adosándose a las medianeras, de un modo que guarda similitudes con la disposición de los corrales de vecinos sevillanos.

Para la elaboración del método partíamos de una consideración puesta de manifiesto tanto por Rodolfo Livingston como por Víctor Pelli, la diferencia entre demanda manifiesta y demanda latente. Entre Lo que el usuario manifiesta que quiere y lo que realmente necesita pero no lo sabe porque no conoce otras posibilidades. Livingston lo expresa así: “Lo que el cliente desea o necesita casi nunca coincide con lo que pide[ii]”. Es la traslación al diseño participativo de lo que Max Neef señala como confusión entre necesidades y satisfactores. Una necesidad determinada de habitar puede ser satisfecha mediante diferentes satisfactores.

Con estas experiencias y referencias elaboramos una propuesta de hoja de ruta para discutirla con nuestro equipo sobre el terreno, ensayarla en un caso piloto y proponerla a la widadiyat y, a continuación, a la asamblea de barrio.

Una premisa sobre la metodología, en el caso de Jnane Aztout, es la necesaria reducción a lo imprescindible de las reuniones con los vecinos, pues debido a su intenso trabajo en el mar, era bastante difícil su consecución. Por tanto, el proceso de intervención casa a casa comenzaría con una reunión vecinal, para establecer, activamente, unos patrones habitacionales comunes, y determinar una “estructura soporte” que refleje esas constantes formales, funcionales y constructivas, detectadas anteriormente, que sirvan tanto para agilizar el proceso de diseño, como para dotar al barrio, entendido como una unidad,  de un carácter identitario propio.

El siguiente paso sería el estudio caso a caso, casa a casa, adaptando, en su caso, tanto la “estructura soporte” como los diferentes espacios de la vivienda, a las necesidades particulares de cada familia.

 

Para poner en marcha el proceso organizamos varios equipos de arquitectos, encabezados por Samira Ouidihi, Alejandro Muchada, Marta Solanas, Lourdes Parees y yo mismo. Hicimos una primera ronda de proyectos para probar el proceso en cada una de sus etapas, evaluamos los resultados, ajustamos el método y elaboramos una planificación para afrontar el conjunto de los ochenta y nueve proyectos, en colaboración entre los equipos de Larache y Sevilla. En julio tuvimos que dar relevo a Laura Pérez, que sustituida por la antropóloga argentina Claudia Ugarte.

De las entrevistas extrajimos el programa de mínimos y la casa final deseada. “Cocina Quivira”, cocina grande, a ser posible mirando al mar, era la petición que más nos repetían las mujeres. En muchas familias en la casa final deseada aparecía la necesidad de doblar el programa para alojar la vivienda de uno de los hijos y su futura familia.

A partir de estos datos presentábamos a la familia un estudio de variantes, al menos tres por familia, especificando para cada una de ellas cuál sería la primera etapa, en la que alcanzaríamos el programa de vivienda semilla garantizando la habitabilidad básica.

Fig. 10 Collage de fotos del diseño participativo Casa a Casa, Fuente: Elaboración Propia con fotos del autor y del equipo, 2007

Fig. 10 Collage de fotos del diseño participativo Casa a Casa, Fuente: Elaboración Propia con fotos del autor y del equipo, 2007

En septiembre presentamos al ayuntamiento el primer proyecto solicitando licencia de obras. Se trataba de la casa de Abdeltif, el maestro de obras del barrio. Los vecinos necesitaban constatar que se trataba de algo más que un ejercicio académico. Y así fue. El proyecto presentado por Redouan Akeje al secretario del ayuntamiento obtuvo licencia de obras, tras ser analizado por la agencia urbana y los técnicos municipales, con la firma de Samira Ouidihi.

En diciembre de 2007, tal y como habíamos previsto, los proyectos de las 80 proyectos para 96 familias estuvieron listos. Alejandro Muchada compondría el plano del barrio ubicando cada proyecto en su ubicación y elaboraría una imagen del nuevo barrio componiendo los alzados resultantes.

 

Hito 4: Urbanización básica

 

Las obras de urbanización contratadas por Al Omrane comenzaron en diciembre de 2007 y terminarían en mayo de 2008. Las máquinas entraron en el barrio para abrir las zanjas por dónde irían las conducciones de saneamiento. El presupuesto de urbanización asignado por la empresa pública Al Omrane sólo alcanzó para las conducciones de saneamiento y para la pavimentación de la calle principal del barrio. No llegaron a ejecutar los necesarios muros de contención y escaleras de comunicación entre las calles superiores y las inferiores. Tampoco dejaron marcados los límites de las parcelas.

Cierre y apertura

 

Con la elaboración de los proyectos casa a casa y el comienzo de las obras de urbanización habíamos cumplido los objetivos del programa Villes Sans Bidonvilles para el barrio dependientes de las instituciones marroquíes. El resto, demoler las chabolas y construir las viviendas, llegar acuerdos con RADELL la compañía suministradora de agua y electricidad para  lograr el suministro en las viviendas, reconstruir el muro de cerramiento del barrio, completar los equipamientos colectivos demandados por el barrio y terminar la urbanización quedaba en manos de los vecinos y su widadiyat, según el marco institucional. Con esos objetivos habíamos cumplido también nuestro compromiso con la widadiyat como cooperantes. Por tanto era el momento de preparar el cierre del proyecto de cooperación y trasladar la responsabilidad de la finalización del proceso a la widadiyat. Era el momento de “desaparecer”, en palabras de Juan Ojeda, y confiar en la capacidad de autogestión vecinal para finalizar el proceso.

Por tanto entrábamos en la etapa de transición desde una primera fase del programa, caracterizada por un fuerte acompañamiento técnico e institucional, a una etapa marcada por la capacidad de autogestión, en la que nuestro acompañamiento técnico llegaría a su fin.

En este contexto, los fondos de que disponíamos para cerrar la etapa decidimos concentrarlos en alargar el trabajo del equipo sobre el terreno en Larache y concentrar nuestro trabajo en preparar esa transición con la widadiyat. El equipo se reforzó en incrementar sus herramientas para afrontar la nueva etapa. Claudia Ugarte asumió el rol dinamizador y metodológico que empezó por elaborar una memoria de las actividades realizadas en cooperación entre la widadiyat y la cooperación de Arquitectura y Compromiso Social[i].  Esta memoria cumplía la función de cierre y bisagra. Por  una parte tenía por finalidad dejar constancia de lo realizado y logrado juntos. Por otra parte proyectaba hacia el futuro: establecía un marco para el reto de urbanizar el barrio y construir las viviendas, con un horizonte de 2010, año fijado para el cierre institucional del programa, y por tanto, para declarar libre de chabolas Jnane Aztout. El acompañamiento técnico de nuestro equipo continuaría hasta la terminación de las obras de urbanización. La construcción de las viviendas quedaría en manos de la widadiyat.

Sin embargo, la toma de conciencia tanto de las dificultades de un treinta por ciento de las familias para acometer los gastos de las obras de sus casas, la imposibilidad de acceder al crédito dado que no había finalizado el proceso de regularización de la tenencia del suelo, el hecho de que la parcelación definitiva no estuviese ejecutada como tampoco lo estaba la urbanización, me animó a formular un nuevo proyecto de cooperación para acompañar la autoconstrucción asistida de las viviendas, incluyendo un fondo económico para ayuda directa a las familias a través de la compra colectiva de materiales de construcción. Se cerró una etapa. Arquitectura y Compromiso Social dio un paso atrás. El primer equipo de la Oficina Técnica de Barrio concluyó aquí su trabajo. Para la siguiente etapa contaríamos con un equipo sobre el terreno compuesto por la arquitecta venezolana Elsy Carmen Laucho  y por Mohamed Laarbi, vecino del barrio y activo miembro de la widadiyat. Y el proyecto sería gestionado en adelante por el grupo de cooperación Hábitat y Desarrollo al amparo de la recién creada Oficina de Cooperación al Desarrollo de la Universidad de Sevilla.

 

Hito 5: Construcción de las viviendas.
Fig. 11 Collage de fotos de la construcción de las viviendas. Fuente: Elaboración Propia con fotografías del autor, abril 2009

Fig. 11 Collage de fotos de la construcción de las viviendas. Fuente: Elaboración Propia con fotografías del autor, abril 2009

Para la construcción de las viviendas el primer paso fue la contratación de un topógrafo con fondos de la cooperación para el levantamiento del estado del barrio y el replanteo sobre el terreno de la parcelación aprobada. En el transcurso entre el cierre de la primera etapa del proyecto y la consecución de los fondos para el programa de construcción, periodo en el que no estuvimos presentes sobre el terreno, comenzaron las obras de construcción por parte de las familias que tenían recursos. Ante la proximidad de las elecciones municipales los vecinos no querían arriesgarse a que un posible cambio de gobierno municipal pusiese en peligro el proceso.

La situación en junio de 2009 era la siguiente:

  • Sesenta de las 89 familias del barrio habían tirado sus casas y solicitado licencia de construcción.
  • El barrio estab en construcción. Eso expresaba vitalidad y capacidad de autonomía por parte de los vecinos para afrontar los retos que tenían por delante
  • Los vecinos que habían iniciado las obras, al no contar con los recursos suficientes, estaban realizando las obras con una cimentación, una estructura y un cerramiento insuficientes
  • Quedaban 29 familias en el barrio que no habían solicitado licencia por carecer de recursos para afrontar las obras.

En estas condiciones diseñamos un programa de ayudas para materiales en el que definiríamos una serie de actuaciones protegidas, un procedimiento de solicitud de las ayudas, un comité de baremación y un procedimiento de ejecución de las ayudas y asistencia técnica durante las obras. Las partidas de obra que estarían apoyadas por el programa serían las siguientes:

  1. Pie de casa o cimentación
  2. Estructura: pilares, vigas y muros
  3. Forjado
  4. Baño
  5. Cocina
  6. Acabados: enfoscado, puertas y ventanas

El programa obtuvo financiación del ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra y de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional al Desarrollo. Ambas ayudas se obtuvieron de forma consecutiva lo que nos obligó a desarrollar el programa en dos etapas, con un nuevo parón del trabajo sobre el terreno entre una y otra que ocasionó serios problemas

Fig. 12 Collage de fotos del programa de banco de materiales. Fuente. Elaboración Propia con fotografías de la Oficina Técnica de Barrio, noviembre 2009

Fig. 12 Collage de fotos del programa de banco de materiales. Fuente. Elaboración Propia con fotografías de la Oficina Técnica de Barrio, noviembre 2009

Nodo: Igualdad o Equidad en el reparto de las ayudas

En la primera etapa del programa el criterio de reparto de las ayudas entre las familias del barrio fue el de igualdad. A cada familia igual monto, dentro de conceptos financiables. El orden de percepción de las ayudas se estableció según baremo acordado. Cuando empezó la segunda etapa aproximadamente veinte familias habían terminado ya las obras protegidas por el programa mientras había familias que aún no habían comenzado o estaban en una fase muy inicial. Decidimos utilizar el criterio de equidad, para destinar los fondos disponibles equitativamente dando más a quién más necesitaba. Esto ocasionó un conflicto con los vecinos que habían terminado ya, o casi, sus obras y exigían igual ayuda a todas las familias.

Quedaron excluidas de la segunda etapa siete familias que no habían ejecutado las obras comprometidas con las ayudas de la primera etapa. Es importante resaltar que este cambio de criterio en el reparto garantizó el acceso a una vivienda con garantías de habitabilidad básica a la práctica totalidad de las familias del barrio, principalmente a aquellas más desfavorecidas, a pesar de las tensiones y conflictos generados. La totalidad de las autoridades públicas apoyaron en su momento esta reorientación y aún hoy, a pesar de las dificultades valoran como muy acertada la decisión.

Hito 6: Dotación de agua y urbanización del espacio público.

 

La urbanización básica realizada por el Plan Villes Sans Bidonvilles no incluía la infraestructura de abastecimiento de agua. Prácticamente toda la construcción de las viviendas se realizó antes de que este tema quedara resuelto, con lo que los conflictos por los turnos del agua en las dos fuentes del barrio se sucedían. Cabe destacar que las mujeres y las niñas eran quiénes se ocupaban de la provisión de agua. Nuestro equipo llevó el tema repetidamente a las comisiones de seguimiento del Plan sin lograr avances. La Empresa municipal RADELL exigía unas condiciones económicas de enganche inaceptables para los vecinos. La labor de nuestro equipo fue de presión política en la comisión de seguimiento y de mediación para que la Consejería de Obras Públicas y Vivienda aceptara incluir en su programa de cooperación con Larache el abastecimiento del barrio. Para ello organizamos una Comisión Extraordinaria dedicada monográficamente a este tema a la que invitamos al rector de la Universidad de Sevilla, al vicealcalde de la Ciudad y al Cónsul de España en Marruecos, más los miembros habituales de la comisión dirigida por el delegado del hábitat Mohamed Sary.

Fig. 13 Collage de fotos del proceso para la dotación de agua potable. Fuente. Elaboración Propia con fotografías de la Oficina Técnica de Barrio, mayo de 2010 y septiembre de 2011

Fig. 13 Collage de fotos del proceso para la dotación de agua potable. Fuente. Elaboración Propia con fotografías de la Oficina Técnica de Barrio, mayo de 2010 y septiembre de 2011

Llegamos a un acuerdo por medio del cual la infraestructura de abastecimiento de agua se financió en tres partes, asumiendo una los propios vecinos, otra la municipalidad a través del programa de cooperación con la Junta de Andalucía y una tercera a través del INDH (Instituto Nacional para el Desarrollo Humano). El abastecimiento del agua a las casas parecía ser prioritario sólo para las mujeres.

NODO: espacio público versus espacio privado

La widadiyat entendía que la pavimentación de las calles no era una prioridad. Pidió dedicar todos los fondos de construcción al programa de viviendas y dejar para más adelante acabar la urbanización. Nuestro equipo de cooperación, Hábitat y Desarrollo[i], puso como condición para seguir en el programa de viviendas el desarrollo del programa de pavimentación. La arquitecta de la Oficina Técnica de Barrio, agobiada con la gestión del programa de viviendas propuso subcontratar esta obra a una empresa de la ciudad que venía pavimentando con adoquines prefabricados y patentados las calles de Larache. Sin embargo desde la coordinación insistimos en realizar las obras con un equipo de vecinos encabezados por Abdeltif, el maestro albañil del barrio. Esto permitiría reforzar la gestión colectiva, generar empleo y por tanto renta en el propio barrio e incluso garantizar un mejor acabado de las obras. Estudiamos con Abdeltif los modos tradicionales de pavimentación en la medina y propusimos un sistema parecido para el barrio. En la elección de las tecnologías constructivas un aspecto fundamental para nostros era la visión “más por menos” aplicada a los materiales escogidos, a la selección de proveedores, a las soluciones urbanísticas, al tiempo, etc. Otro aspecto era la preferencia por lo artesanal y tradicional fruto de una visión crítica ante las tecnologías prefabricadas que uniformizan construcciones y no aportan calidad a los espacios. También que fueran apropiadas al contexto social, económico y ambiental para garantizar la apropiación; y por último también era importante contribuir a generar economía local y de proximidad, por lo que se seguía una lógica de círculos concéntricos a la hora de cualquier elección. Las soluciones tecnológicas adoptadas para el caso de la pavimentación no solo han sido adaptadas al entorno cultural sino que emanan del contexto y los conocimientos locales. Además de tecnologías apropiadas, éstas han sido fácilmente apropiables y así se ha puesto de manifiesto en los discursos recogidos en las entrevistas realizadas en el informe de evaluación. Igualmente se ha podido constatar que una vez finalizado el proyecto, ciertos espacios baldíos que aún quedaban en el barrio han sido arreglados por el grupo de jóvenes albañiles que junto al maestro de obras del barrio han realizado jardineras, bancos, balaustradas, etc., con igual calidad que el resto de espacios públicos mejorados en el barrio. Asimismo, las soluciones técnicas y los diseños empleados para la pavimentación están siendo tomados como modelo por técnicos municipales y empresas para otros barrios de Larache.

[i] El grupo de cooperación Hábitat y Desarrollo, constituido en el marco de la recién creada Oficina de Cooperación al Desarrollo de la Universidad de Sevilla, tomó el relevo en la gestión del proyecto de cooperación en la fase de construcción de las viviendas. La Universidad asumió de esta forma directamente la gestión de la cooperación.

Fig. 14 Collage de dibujos y fotos de las obras de pavimentación de calles. Fuente. Marina Lora Chapela y Elsy Carmen Laucho Contreras, marzo de 2012

Fig. 14 Collage de dibujos y fotos de las obras de pavimentación de calles. Fuente. Marina Lora Chapela y Elsy Carmen Laucho Contreras, marzo de 2012

Resultados: condiciones finales del hábitat (URBS, CIVITAS, POLIS)

Fig. 15 Pintando las casas en junio de 2013. Fuente: Elaboración Propia con fotografías del autor

Fig. 15 Pintando las casas en junio de 2013. Fuente: Elaboración Propia con fotografías del autor

El 31 de mayo de 2013 organizamos unas jornadas de cierre del proyecto, celebrando un acto público en la recién terminada plaza central del barrio, última intervención de nuestro equipo en cooperación con la widadiyat. Las autoridades marroquíes, los técnicos y los vecinos y vecinas nos dimos cita para marcar un hito de finalización de un proceso que aún continuará de la mano de los propios vecinos, completando la terminación de las obras de algunas casas y marcándose nuevos objetivos para el espacio público. Este quedó completamente urbanizado pero a falta de alumbrado público. Algunas casas estaban pendientes de finalizar las obras. Y el muro de cierre del barrio, cuyas responsabilidad es municipal, quedó sin terminar por desacuerdo con la empresa constructora adjudicataria.

El balance general es muy positivo en cuanto a la consecución del objetivo. “Nosotros también somos medina”, el lema del proyecto, era ya una realidad. Abdeltif que además de buen albañil es un artista, se encargó de representarlo por medio de un mural pintado en la plaza principal: Representó una puerta de la medina en el corazón de Jnane Aztout.

“Este trabajo nos permite afirmar que el impacto del proyecto ha sido en su conjunto muy alto y que a través de las actividades ejecutadas se ha contribuido a garantizar el derecho a una vivienda digna de las familias del barrio de Jnane Aztout”. (informe de evaluación externa, Periferia)

La conclusión general de la evaluadora externa es que “el proyecto es altamente pertinente, su ejecución ha sido muy eficiente y los resultados y objetivo específico se han logrado de forma muy eficaz. Presenta ciertos problemas en cuanto a la coherencia, al contar con una matriz de planificación débil. Hay que valorar sobre todo el alto grado de cobertura y de participación obtenida para todos los agentes concernidos, especialmente las instituciones implicadas y el conjunto de la población beneficiaria. La sostenibilidad es muy alta quedando solamente algunos aspectos que requerirán aún cierto seguimiento que aseguren el mantenimiento a largo plazo de los beneficios logrados”.

Todos, empezando por los propios vecinos, nos sorprendimos por la cantidad de niños y niñas que había en el barrio. Estaban como locos con la plaza y las calles pavimentadas, resguardadas por otra parte del tráfico de la ciudad. Corrían y jugaban a sus anchas y parecían haberse multiplicado.  La identidad del barrio, su sentimiento de orgullo y pertenencia, se habían reforzado. La widadiyat y sus líderes se convirtieron en ciudadanos reconocidos, referentes para otros vecinos deseosos de emprender un proceso similar en sus propios barrios.

Queda el reto de la transferencia de la experiencia, algo que estamos realizando tanto vecinos como autoridades marroquíes como nuestro propio equipo.

Fig. 16 Fotografía de las Jornadas de Clausura del proyecto de cooperación. Mayo de 2013. Fuente: Stefania Scamardi

Fig. 16 Fotografía de las Jornadas de Clausura del proyecto de cooperación. Mayo de 2013. Fuente: Stefania Scamardi

REFERENCIAS

 

DE MANUEL JEREZ, Esteban et. al.: El Aula de la Ciudad: Sevilla Larache. Pag. 501-522. En: Experiencia de Innovacion Universitaria (I). Coleccion “Innovacion y Desarrollo de la Calidad de la Enseñanza Universitaria Nº 14. Instituto de Ciencias de la Educacion de la Universidad de Sevilla. 2008.

DE MANUEL JEREZ Esteban. Programas en Larache (2005-2009) La Ciudad Viva, 2009.

DE MANUEL JEREZ Esteban. Construyendo triángulos para la gestión social del hábitat. Hábitat y Sociedad, 2010, nº 1, p. 13-37. <www.habitatysociedad.us.es>

GONZÁLEZ LOBO, Carlos. Vivienda y Ciudad Posibles. Soluciones Tecnológicas Latinoamericanas. Bogotá, Escala, 2003

GONZÁLEZ LOBO, Carlos y DE MANUEL JEREZ, Esteban (Dir.) Rehabilitación, restauración y recuperación de Jnane Aztout, Informe de pre-diagnóstico y estrategias de intervención, Sevilla, octubre 2005

LIVINGNSTON, Rodolfo. El Método. Arquitectos de la Comunidad. Buenos Aires, Kliczkowski, 2004

MAX-NEEF, Manfred.  Desarrollo a Escala Humana. Barcelona, Icaria, 1994.

OJEDA RIVERA, Juan et al. Seminario Sevilla-Larache: Memoria de los geógrafos y ambientalistas, Sevilla, febrero 2006

PELLI, Víctor S. La gestión de la producción social del hábitat. Hábitat y Sociedad, 2010, nº 1, p. 39-54. <www.habitatysociedad.us.es>.

PELLI, Víctor S. Habitar, Participar, Pertenecer. Acceder a la vivienda, incluirse en la sociedad. Buenos Aires, Nobuko

 

[1] Projet de Restructuration du Quartier Jnane Aztout, Plan Ville sans Bidonvilles de Larache. MAITRISE D´OUVRAGE SOCIALE. Memoria de Actividades realizadas por la Widadiyat de Jnane Aztout y Arquitectura y Compromiso Social, Noviembre de 2007

[2] Rodolfo Livingnston: Arquitectos de Familia: El Método. Nobuko, Buenos Aires 2006

 [3] Este apartado lo he redactado apoyándome en el acta de la reunión, levantada por Juan Ojeda y en las notas de Stefania Scamardi. Estas últimas son muy jugosas por incluyen observaciones del lenguaje gestual que son muy expresivas de las actitudes, acciones y reacciones de los diversos intervinientes. La reunión se desarrolló en francés, árabe y español, con ayuda de la traducción por parte de Opheli. Nuestro desconocimiento del árabe y la carencia de un traductor de este lenguaje nos hace quedar al margen de algunas discusiones entre actores que se realizaron en este lenguaje.

[4] Nos dimos cita en la sede de la Delegación del Hábitat de Larache, convocados por Jallal, el alcalde la ciudad, Abdelilah El Hissisen, el propio Mohamed Jallal (Delegado del Hábitat), Redouan Akjeje (presidente de la widadiyat de Jnane Aztout), Youssef El M`rabet (Asesor del proyecto), Abdeslam, representante de la empresa Al Omrane, Esteban de Manuel (Coordinador general del proyecto de cooperación), Juan Ojeda (coordinador de proyecto UPO), Stefania Scamardi (Coordinadora de Arquitectura y Compromiso Social), Alejandro Muchada y Laura Pérez (Oficina Técnica de Barrio), Carlos Gallego (Oficina Técnica de Cooperación de la AECID en Rabat) y Ophelie Ratti (becaria del proyecto)

[5] El primer equipo de la Oficina Técnica de Barrio estuvo compuesto por Alejandro Muchada y Samira Oudihi como arquitecos y Laura Pérez Prieto y Hanane Rouijel como gestoras sociales.

 

[6] Información extraída de la Ficha 07 a partir del primer encuentro formal con un grupo de 10-12 jóvenes, el día 8 de febrero, con Laura y Hanane, en el Café del Jardín del Castillo.

[7] Ficha 03 Taller de Hombres, elaborada por Laura Pérez, correspondiente a la primera sesión del Taller de calles. Tuvo lugar el día 26 de enero de 2007 por la tarde, a partir de las 16.00 h

[vi] Acta de la reunión de la Comisión de Seguimiento del PVSB de Jnane Aztout con asistencia de “les membres du B.Q, les représentants de la Widadiyat (Redouane, Mohammed Larbi), les coordinateurs de la U.S. y de l’ACS (Esteban et Stephania), le représentant du Gouverneur (M. El Hamdaoui), le représentant du MHU (Jalal), Youssef, le représentant d’El Omrane (Abdeslam), le technicien de la Municipalité (Azzdine), le Caïd (Abdeillah), le président du conseil municipal (M. Hssissen), d’autres personnes du MHU et de la municipalité. Tomada por Samira Oudihi.

[8] El censo del barrio lo realizamos de forma colaborativa con los vecinos en el seminario de febrero de 2005 para refutar los datos del ministerio, según los cuales hasta cincuenta familias tendrían que ser realojadas en otras actuaciones del P.V.S.B.

[9] El plan ha debido ser prorrogado por cuanto a pesar de haber cumplido con sus previsiones, los asentamientos chabolistas no han dejado de proliferar

[10] El equipo del proyecto ha sido muy amplio y de geometría variable. Arquitectura y Compromiso Social (A.C.S.), coordinada al inicio del proyecto por José Mª López Medina y el grupo de investigación ADICI bajo mi responsabilidad iniciaron el proyecto. A.C.S. se encargó durante la primera etapa del proyecto (2005-2008) de buscar fondos (de la A.E.C.I.D. y de la Fundación Caja de Arquitectos principalmente) y de gestionar el proyecto de cooperación. Buscamos y encontramos el apoyo de los compañeros de Universidad y Compromiso Social, entre los que destacaron por su implicación continuada en el proceso Juan Ojeda y Luis Andrés Zambrana. La lista del grupo de jóvenes estudiantes de arquitectura y miembros de A.C.S. que se formaron durante el proceso y tuvieron una enorme implicación destacamos el papel impulsor de Alejandro Muchada y Marta Solanas, pero la lista es muy dilatada. En los momentos más difíciles del proyecto fue clave el papel de la arquitecta Marina Lagos. Los profesores Antonio Melo y Antonio Jaramillo han hecho aportaciones importantes tanto técnicas como estratégicas. Y los maestros Víctor Pelli y Carlos González Lobo y María Eugenia Hurtado nos han acompañado y aconsejado en todo momento. El proyecto no hubiera sido posible sin la entrega y buen hacer de los técnicos sobre el terreno que iremos nombrando en el artículo.

[11] Los recursos de la cooperación los conseguimos por dos vías que coinciden con las dos etapas sucesivas del proyecto. En un primer momento, es la asociación universitaria Arquitectura y Compromiso Social, ONG-D, con experiencia de trabajo en Marruecos desde 1995, la encargada de la gestión del proyecto de cooperación del lado español. En un segundo momento es el grupo de cooperación Hábitat y Desarrollo, adscrito a la Oficina de Cooperación al Desarrollo de la Universidad de Sevilla quién se encarga de la gestión del proyecto hasta su finalización

 

Esteban de Manuel Jerez

Dr. Arquitecto y Profesor Titular de la ETSA (Universidad de Sevilla). Responsable del grupo de investigación ADICI. Director/profesor del Máster en Gestión Social del Hábitat.

Comente

Usted tiene que estar logado para dejar un comentario.