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Introducción a Dibujo 4. Los O.D.S. como competencia transversal del curso

 

 

 

ODS

Empezamos el curso 2018/19 de dibujo 4 (ideación y configuración) con una sesión crítica sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Ya lo hicimos el año pasado. La Universidad se ha comprometido a contribuir a impulsarlos pero cuando preguntas en clase, aún no han oído hablar de ellos y es su tercer curso en la Escuela de Arquitectura. No forman parte de las competencias específicas de ninguna de las materias que han dado, pero nada impide incluirlos como competencia transversal en cualquiera de las materias. No se me ocurre ninguna que no tenga nada que aportar a los mismos.

En dibujo los vamos a trabajar  como contenido transversal, trabajando con ideas, dibujando ideas, comunicándolas. Todos los ejercicios del curso van a estar orientados a dar herramientas a los arquitectos para poder impulsarlos en su ejercicio profesional. Así que empezamos por debatir sobre a qué objetivos puede contribuir la arquitectura. Los fuimos ordenando en una diana entorno al 11. Ciudades y comunidades sostenibles que acordamos como el central.

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Diana de Objetivos de Desarrollo Sostenible. Fuente: Esteban de Manuel Jerez

 

Un estudiante defendió que la arquitectura puede contribuir también al 9: Industria, innovación e infraestructura. Necesitamos infraestructuras urbanas para la sostenibilidad, entre ellas las redes ciclistas y los itinerarios peatonales. También necesitamos impulsar la construcción sostenible. Hubo acuerdo. Una estudiante propuso el 3: salud y bienestar. Las ciudades sostenibles son ciudades saludables. Reducir la temperatura en la ciudad con sombra, reducir la contaminación atmosférica de las calefacciones y el tráfico, contribuye a la salud, y se puede contribuir desde la arquitectura. Un estudiante propuso el 4: educación de calidad, y lo justificó, sin nombrarlo así, desde lo que se conoce como “pedagogía del hábitat”. Tenemos que educarnos en formas sostenibles de habitar, re-aprender a aprovechar el mejor momento para ventilar y refrescar la casa (en verano) o que no se nos enfríe demasiado (en invierno). A no derrochar energía y aprovechar la del sol, tanto para iluminar como para calentar y producir electricidad. Salió el 6: Agua limpia y saneamiento. El 29% de la población no tiene acceso al agua potable en sus hogares. Los 1.200 millones de habitantes de tugurios carecen de agua corriente y de saneamiento. Hay trabajo para los arquitectos que se quieran dedicar a trabajar para hacer posible el derecho humano al agua. Dejamos apuntada en la pizarra la idea de Nueva Cultura del Agua, que implica ahorro y corresponsabilización social. No podía faltar el Objetivo 7: Energía Asequible y  no contaminante. Hablamos de la directiva europea que obliga a que todos los edificios que ellos proyecten, una vez acaben la carrera, tendrán que ser de consumo cero. Entra en vigor el año 2020 y obliga a reducir la demanda de enegía con medidas de diseño bioclimático y eficiencia energética, y a abastecer la que demanden los edificios con autoconsumo, con paneles para agua caliente y electricidad. Salió también el Ojbetivo 12: Producción y Consumo responsables… de materiales de construcción. ¿Qué materiales elegimos para la estructura y para la construcción? ¿Qué energía se consume para fabricarlos y transportarlos a la obra? ¿Son reciclables? No podía faltar tampoco el Objetivo 13, nos recordó una estudiante: Acción por el Clima. Buena parte de los anteriores redundan en una reducción de las emisiones de CO2, principales causantes del cambio climático. Y alguien propuso el 15: Vida de ecosistemas terrestres. ¿Podemos renaturalizar las ciudades? ¿Podemos producir un menor impacto en los ecosistemas derivado de los recursos de todo tipo que demanda la construcción de la arquitectura y la ciudad? Nos paramos a discutir el Objetivo 8: Trabajo decente y crecimiento económico. El crecimiento sostenible es el oxímoron que inevitablemente tenía que aparecer en una declaración de consenso universal, pese a que contradice la idea de que no es posible un crecimiento económico infinito en un planeta finito en el que son muchos los indicadores que nos advierten que los estamos sobrepasando peligrosamente. Pero es cierto que se puede generar empleo decente en la rehabilitación sostenible para ahorrar energía y mejorar el confort de nuestros edificios, o en infraestructuras para la bicicleta y para el peatón. Nadie sacó el Objetivo 5: Igualdad de género. Así que les propuse un juego de rol. Un voluntario y una voluntaria se sortearon defender posiciones enfrentadas: una tenía que justificar que la arquitectura puede contribuir a generar condiciones para la igualdad de género. Otra tenía que defender que eso es una cuestión educativa que nada tiene que ver con la arquitectura, ¿o sí? Surgieron algunos elementos en el diseño de las ciudades que generan más inseguridad en las mujeres que en los hombres: calles estrechas, poco transitadas y oscuras. Anuncié que en noviembre saldrá el número 11 de la revista Hábitat y Sociedad dedicado monográficamente al tema. Por cierto, estos mismos programas ayudan a reducir la desigualdad, objetivo nº10. No salieron más y podrían haber salido. ¿No puede contribuir la arquitectura a la lucha contra la pobreza, objetivo número 1? ¿Y al hambre cero?El curso pasado hubo estudiantes que los propusieron y los defendieron. Hay toda una tradición de arquitectos dedicados a combatir la lucha contra la pobreza en programas de mejora de barrios y acompañamiento a procesos de producción social del hábitat. En el número 10 de Hábitat y Sociedad se pueden encontrar muchas referencias. Y las ciudades pueden tener infraestructuras para autoconsumo de alimentos que mitigan el hambre. Los huertos urbanos. Glenda Dimuro habla de esto en su tesis doctoral y hay dos números de Hábitat y Sociedad que abordan el tema de la agricultura urbana como estrategia de seguridad y soberanía alimentaria. Paz, Justicia e instituciones sólidas requieren mucho más que arquitectura, como en la mayoría de los objetivos, pero también se necesitan arquitectos para impulsarlas. Fue sólo una introducción al tema pero parece que nos quedó claro que todos los objetivos están entrelazados entre sí y que ninguno no es ajeno como arquitectos.

Luego, en la segunda parte de la clase empezamos la primera actividad. Elaborar una imagen para una campaña de sensibilización sobre la huella ecológica de Sevilla. Se sorprendieron de su tamaño. Supera el tamaño de Andalucía. En el próximo post presentaremos el concepto a partir de las mejores ideas dibujadas. Se presentarán el viernes 5 de octubre en sesión crítica y acordaremos cuáles publicaremos en Aprendiendo Arquitectura

Bitácora del curso de ideación 2017/18. Prof. Esteban de Manuel Jerez

Esteban de Manuel Jerez

Dr. Arquitecto y Profesor Titular de la ETSA (Universidad de Sevilla). Responsable del grupo de investigación ADICI. Director/profesor del Máster en Gestión Social del Hábitat.

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