São Paulo: La producción y gestión social de una ciudad sin hambre

 

Con una población alrededor de los 20 millones de habitantes, la ciudad de São Paulo/Brasil y su zona metropolitana comprenden una de las mayores conurbaciones del mundo, con intensos flujos económicos, sociales y políticos, circulaciones de bienes, servicios y capitales, y grandes desplazamientos de población. São Paulo es la megalópolis latinoamericana por excelencia, un espacio de contrastes que expresan – y a la vez fomentan – las enormes diferencias económicas y sociales existentes en su población. Estos hechos establecen fuertes relaciones de poder y son condicionantes de la forma urbana y del metabolismo de la ciudad, que favorece desarrollos inmobiliarios privados alejados de las verdaderas necesidades de la población (ROMERO et al., 2004).

Sin embargo, en la actual coyuntura económica y política mundial, son las propias políticas públicas y los modelos metropolitanos idealizado por el gobierno brasileño que, al considerar el crecimiento económico con el motor necesario para el desarrollo social y cultural, no contribuyen para que la ciudad se acerque a sus funciones originarias – entendida como satisfactor de las necesidades humanas -, y acaban por proclamar espacios de producción y consumo, eliminando o limitando la planificación urbana a un instrumento de control colectivo, que destruye cada vez más las escalas intermediarias y locales, abusa del uso de los recursos naturales, contribuye para la degradación del medioambiente, y sobre todo, desconecta la democracia de la ciudad – no garantizando a la población sus derechos ciudadanos y tampoco su derecho a la ciudad (BORJA, 2006; HARVEY, 2009; ORTIZ, 2010; SUGRANYES, 2010).

Esto conlleva, entre tantas otras cosas, al crecimiento desordenado de la urbs: la diseminación de ocupaciones informales del suelo, al crecimiento de redes de chabolas – o favelas, como son conocidas en Brasil – normalmente en zonas periféricas, carentes de todo tipo de infraestructura o equipamientos urbano, pero también disminuye las áreas circundantes para la agricultura y reservas de espacios naturales. Los programas de planificación urbana normalmente tienen como objetivo paliar las crisis habitacionales, y cuando existen proyectos de recalificación urbana, están desvinculadas de políticas de desarrollo social y económico de la población involucrada, y normalmente se limitan a la provisión de viviendas mínimas, que atienden a los intereses del sistema de producción del mercado más que a los derechos y necesidades de los beneficiarios.

Pese a este panorama, São Paulo no deja de ser un espacio de diversidad y pluralidad, un lugar de contradicción entre su verdadero potencial y el límite que permite avanzar hacia el desarrollo a escala humana (MAX-NEFF et al., 1998). Y podemos verificar esta afirmación en algunas iniciativas ciudadanas en zona urbanas vulnerables que, por medio de la producción y gestión de su propio hábitat (ORTIZ, 2010, PELLI, 2010), desafían el proceso de desarrollo planteado simplemente a través del enfoque «económico», y logran encontrar a través de la agricultura urbana (MOUGEOT, 2006) estrategias sinérgicas para satisfacer no solamente sus necesidades básicas, sino que rescatar el poder de controlar sus propias vidas, de luchar por la posibilidad de cambiar las condiciones estructurales causantes de los problemas urbanos por ellos sufridos, rompiendo con ciclos asistencialistas y paternalistas.

Con el objetivo de promover el desarrollo sostenible a una escala más humana nace el proyecto de huertas comunitarias en favelas, llamado Cidades sem Fome (en castellano Ciudades sin Hambre). La intención de reducir el hambre y el paro se mezclan con la movilización social y la posibilidad de rehabilitación de zonas urbanas degradadas, un conjunto de acciones que dan un nuevo valor de uso a la ciudad, sobrepasando su valor de cambio, y que corresponden a las verdaderas necesidades de los humanos involucrados.Pese a este panorama, São Paulo no deja de ser un espacio de diversidad y pluralidad, un lugar de contradicción entre su verdadero potencial y el límite que permite avanzar hacia el desarrollo a escala humana (MAX-NEFF et al., 1998). Y podemos verificar esta afirmación en algunas iniciativas ciudadanas en zona urbanas vulnerables que, por medio de la producción y gestión de su propio hábitat (ORTIZ, 2010, PELLI, 2010), desafían el proceso de desarrollo planteado simplemente a través del enfoque «económico», y logran encontrar a través de la agricultura urbana (MOUGEOT, 2006) estrategias sinérgicas para satisfacer no solamente sus necesidades básicas, sino que rescatar el poder de controlar sus propias vidas, de luchar por la posibilidad de cambiar las condiciones estructurales causantes de los problemas urbanos por ellos sufridos, rompiendo con ciclos asistencialistas y paternalistas.

 

Ante la aparente inoperancia de los gobiernos, este proyecto de cuño social y apoyado por una Organización no Gubernamental local, se presenta como una alternativa a los actuales modelos de producción y gestión de lo urbano, centrándose en el protagonismo de las personas y generando espacios dinámicos, flexibles y autónomos al recuperar suelos ociosos, a la vez que busca atenuar a la vez la situación de pobreza y vulnerabilidad de los ciudadanos y ciudadanas de las favelas, actuando positivamente sobre cuestiones sociales, ambientales y económicas.

 

· Ana SUGRANYES, «El derecho a la ciudad. Praxis de la utopía. Hábitat y Sociedad, v. 1, 2010  <www.habitatysociedad.us.es> [accesado 1 Septiembre 2011].
· David HARVEY, El Derecho a la Ciudad como alternativa al neoliberalismo ( Belém, 2009).
· Enrique ORTIZ, «Derecho a la ciudad, producción social y gestión participativa del hábitat. La promoción de iniciativas comunitarias incluyentes en la Ciudad de México», Hábitat y Sociedad, v. 1, 2010  <www.habitatysociedad.us.es> [accesado 1 Septiembre 2011].
· Gustavo ROMERO et al, La participación en el diseño urbano y arquitectónico en la producción social del hábitat (Mexico: CYTED-HABYTED-Red XIV.F, 2004).
· Jean-Luc, MOUGEOT, Cultivando mejores ciudades: Agricultura urbana para el desarrollo sostenible (Ottawa: Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo, 2006).
· Jorge BORJA, «La innovación política y los derechos ciudadanos» in Julio ALGUACIL GÓMEZ (ed.), Poder local y participación democrática (Mataro: El Viejo Topo, 2006), 49-80.
· Manfred MAX-NEFF, Antonio ELIZALDE, Martin HOPENHAYN, Desarrollo a escala humana: conceptos, aplicaciones y algunas reflexiones (Barcelona: lcaria Editorial, 1998).
· Victor PELLI, «La gestión de la producción social del hábitat», Hábitat y Sociedad, v. 1, 2010  <www.habitatysociedad.us.es> [accesado 1 Septiembre 2011].

Glenda Dimuro

Arquitecta y Urbanista. Alumna del Programa de Doctorado en Arquitectura de la Universidad de Sevilla.